El caso a desatado polémica en Brasil. El secretario municipal de Gobierno de Itumbiara, Thales Machado, disparó con una arma de fuego a sus hijos de 12 y 8 años, después de descubrir la infidelidad de su esposa. Luego del ataque, Machado se quitó la vida.

Tras el crimen, Machado publicó una carta de despedida que circuló en redes y fue posterior eliminada, el político habría escrito: “Me cuesta empezar a escribir, pero todo tiene un final… y hoy llegó el nuestro, lamentablemente. Siempre intenté, en estos 15 años de mi familia, mantener la mejor armonía y el mayor respeto posible, pero hoy se llegó a un límite impensado".

La carta continúa explicando la situación con su esposa: “Mi esposa salió de Itumbiara hacia Sao Paulo para encontrarse con una persona… fueron días difíciles aquí. Ella estuvo distinta desde hace algunos días y de ahí nació la desconfianza, pero nunca imaginé que esto llegaría a este punto. (...) Nos separamos: yo y mis hijos, que ahora son ángeles que, inevitablemente, vienen conmigo”.

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Ambos menores fueron llevados al hospital tras el crimen, el mayor de ellos murió a las pocas horas, mientras que el menor permanecía internado en estado crítico en la UCI del Hospital Estatal de Itumbiara. Sin embargo, murió un día después.

Unos días después, la esposa del secretario municipal de Gobierno de Itumbiara, en el estado de Goiás, publicó una carta tras el crimen. “Nada justifica la tragedia” afirmó Sarah Tinoco Araújo y aseguró que los menores “eran inocentes”.

En la carta Tinoco Araújo reconoció errores en su matrimonio y expresó el impacto de lo ocurrido. “Hoy escribo con el corazón roto, abrumada por un dolor indescriptible. Perdí a mis hijos, a mi familia y una parte de mí para siempre. Reconozco, ante todos, que cometí errores en mi matrimonio. Errores que dolieron, que causaron dolor y que nunca debieron haber sucedido”.

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“Cargaré con el peso de mis decisiones y sus consecuencias por el resto de mi vida. Nada de lo que diga ahora podrá cambiar lo sucedido”.

La mujer sostuvo que sus hijos no tenían relación con el conflicto entre la pareja. “Pero también debo decir que nada justifica la tragedia que destruyó a nuestra familia. Mis hijos eran inocentes, llenos de vida, sueños y amor. No merecían nada de esto. Eran la luz de mis días, y ahora vivo en la oscuridad de la añoranza y el arrepentimiento”, escribió.

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Al concluir la mujer ofreció disculpas a su entorno cercano. “Pido perdón a nuestras familias, amigos y a todos los que sufren con nosotros. Pido perdón especialmente a mis hijos, que ya no están aquí para escuchar mi voz y expresar cuánto los amaba”. (I)