Un estudio reciente sobre la calidad del agua potable en el estado de Nueva York encendió nuevas alarmas sanitarias al detectar contaminantes peligrosos, como plomo, arsénico, benceno y nitratos.
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La activista ambiental advirtió que la situación va más allá de cifras técnicas y supone un riesgo directo para la salud pública.


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Un estudio reciente sobre la calidad del agua potable en el estado de Nueva York encendió nuevas alarmas sanitarias al detectar contaminantes peligrosos, como plomo, arsénico, benceno y nitratos.