Cuando todavía se están retirando los adornos de Navidad, los escaparates de Nueva York ya están llenos de corazones, cupidos y decoraciones en tonos rojos y rosas que recuerdan a los estadounidenses que deben pensar en su regalo de San Valentín. Sin embargo, la clásica celebración del amor romántico ha evolucionado: la pareja pierde terreno y el amor propio, la familia y los amigos ganan peso.