Lo que sucedió en esa Navidad de 1914 fue único, “maravilloso y extraño al mismo tiempo”, como lo describió un soldado alemán que vivió lo ocurrido.
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Cientos de soldados de ambos bandos empezaron a hablar, sin armas, y a estrecharse las manos.


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Lo que sucedió en esa Navidad de 1914 fue único, “maravilloso y extraño al mismo tiempo”, como lo describió un soldado alemán que vivió lo ocurrido.