El telescopio espacial James Webb ha sido diseñado para ver las primeras galaxias que se formaron después del Big Bang pero antes de empezar a trabajar debe poner a punto todos sus instrumentos en una media coreografía que, por ahora, se desarrolla a la perfección.

El último de estos pasos ha consistido en enfriar sus instrumentos y el último en conseguirlo ha sido MIRI, un instrumento de infrarrojo desarrollado por la NASA y la ESA (Agencia Espacial Europea), que por fin ha alcanzado -266º C, la temperatura perfecta para operar, informa la web de la NASA.

MIRI ha conseguido enfriarse hasta esa temperatura gracias a la sombra del parasol (del tamaño de una cancha de tenis) del Webb y a la ayuda extra de un enfriador criogénico que aceleró su enfriamiento hasta los -266ºC.

La baja temperatura es importante para los instrumentos del Webb porque todos ellos detectan luz infrarroja, la que emiten las galaxias distantes, las estrellas escondidas en nubes de polvo y los exoplanetas.

Publicidad

Si los instrumentos del Webb no estuvieran fríos, el calor del propio telescopio ocultaría las emisiones infrarrojas que debe buscar. En el caso de MIRI, dado que detecta longitudes de onda infrarrojas más largas que los otros tres instrumentos, tiene que estar aún más frío.

Otra razón por la que los detectores de Webb deben estar fríos es para suprimir algo llamado corriente oscura o corriente eléctrica, creada por la vibración de los átomos en los propios detectores y que puede confundirse con falsas señales o tapar las señales que los astrónomos quieren encontrar.

Y igual que MIRI tiene mayor capacidad que el resto de instrumentos para detectar longitudes de onda infrarrojas más largas también es más sensible a la corriente oscura, por lo que debe estar más frío que los otros instrumentos para eliminar por completo ese efecto, explica la web de la NASA.

Cuando los cuatro instrumentos se enfriaron y alcanzaron la temperatura ideal de trabajo, los científicos realizaron una serie de comprobaciones para asegurarse de que los detectores del telescopio funcionaban correctamente.

Publicidad

“Hemos estado años practicando para este momento, ejecutando los comandos y las comprobaciones en MIRI”, explica Mike Ressler, científico del proyecto MIRI en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL).

“Fue como en el guion de una película: todo lo que se suponía que debíamos hacer estaba escrito y ensayado. Cuando llegaron los datos de la prueba, me emocionó ver que se veía exactamente como se esperaba y que teníamos un instrumento en buen estado”, relata el investigador.

Pero el equipo deberá afrontar más desafíos antes de que MIRI pueda comenzar su misión científica.

Ahora que el instrumento está a la temperatura de funcionamiento, los miembros del equipo tomarán imágenes de prueba de estrellas y otros objetos conocidos que se pueden usar para calibrar y verificar las operaciones y la funcionalidad del instrumento.

El equipo llevará a cabo estos preparativos junto con la calibración de los otros tres instrumentos y, si todo va bien, el telescopio enviará las primeras imágenes científicas este verano. (I)