La noche del 24 de diciembre de 2008, una celebración de Nochebuena en la ciudad de Covina, California, terminó en una de las tragedias familiares más impactantes de Estados Unidos. Un hombre disfrazado de Papá Noel llegó a una vivienda donde se reunía la familia Ortega y, tras tocar el timbre, abrió fuego contra los presentes: nueve personas murieron y la casa fue incendiada.
El ataque ocurrió alrededor de las 23:30 en una casa ubicada en East Meridian Avenue. Según la reconstrucción policial, el agresor fue recibido por una niña de ocho años, a quien disparó apenas abrió la puerta. Luego recorrió la vivienda efectuando múltiples disparos mientras los asistentes intentaban huir o esconderse.
Tras la balacera, el atacante provocó un incendio que destruyó gran parte de la casa y dificultó el rescate de los cuerpos. De las 25 personas que asistían a la reunión, 16 lograron escapar con vida, algunas con heridas de bala, y dieron aviso a las autoridades.
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Horas después, la Policía identificó al autor como Bruce Jeffrey Pardo, un ingeniero de 45 años y exesposo de una de las víctimas. La investigación determinó que el ataque fue premeditado: Pardo había alquilado el traje de Papá Noel, reunido armas y municiones, y sabía que su exfamilia estaría reunida esa noche.
El agresor fue hallado muerto en la madrugada del 25 de diciembre en la casa de su hermano, en Sylmar, tras haberse disparado en la cabeza. Las autoridades concluyeron que actuó solo y que el móvil estuvo ligado a problemas personales, financieros y a un divorcio conflictivo. El caso quedó cerrado en enero de 2009. (I)
























