La izquierda francesa protagonizó este domingo una gran vuelco electoral al quedar en cabeza de las legislativas, por delante del bloque macronista, lo que relegó a la favorita, la ultraderecha de Marine Le Pen, al tercer lugar.

Esta primera fuerza política cuenta con 556 de los 577 escaños de la Asamblea Nacional francesa ya asignados, de los cuales el Nuevo Frente Popular (NFP) se adjudica 176, además de otros 12 independientes de izquierda.

Frente al bloque izquierdista, el macronismo suma, por el momento, 156 escaños y la Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en francés) de Marine Le Pen se confirma como tercera fuerza en la cámara con 140 diputados, de acuerdo al recuento realizado por el diario Le Monde a partir de los datos del escrutinio oficial.

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El grupo conservador Los Republicanos (LR), que en esta campaña para las legislativas ha sufrido escisiones internas tras proponer su líder, Éric Ciotti, alianzas con la ultraderecha, tiene asignados 45 legisladores y otros grupos diversos de derecha otros 15 escaños.

El imprevisto mapa político que deja la segunda vuelta anticipa una Asamblea Nacional enormemente dividida y sin mayorías claras, por lo que la gobernabilidad de Francia entra en una fase muy incierta, más aún en un país sin tradición de coaliciones ni alianzas.

Con este vuelco en el escenario político y a pesar de no contar con una mayoría absoluta, los dirigentes de las distintas familias que integran el NFP, como el socialista Olivier Faure o el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, han exigido que el próximo gobierno sea de la coalición de izquierdas.

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El primer ministro, Gabriel Attal, ha anunciado que presentará su dimisión al presidente francés, Emmanuel Macron, este lunes. (I)