Una de las parejas que dejó huellas en la historia criminal de los Estados Unidos fue la de “Los Asesinos de los Corazones Solitarios”: un estafador psicópata y una ninfómana que dejaron una ola de muerte a su paso.

Raymond Fernández fue el hombre que inició con la serie de crímenes, luego de vivir una infancia un poco traumática y un golpe craneal que lo cambió para siempre.

Tras abandonar a su esposa e hijos, decidió llevar una vida basada en estafas a varias mujeres, que conseguía tras colocar anuncios en búsqueda de pareja en los diarios.

Años más tardes, Raymond conoció a su media naranja malvada: Martha Beck, una mujer sin escrúpulos que había sido abusada por su hermano mayor, y como consecuencia terminó siendo una obsesiva por las relaciones sexuales abusivas y en exceso.

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Según reseña el diario Clarin, a partir del año 1947, empezaron a cometer una serie de crímenes en los que Fernández buscaba nuevas víctimas a las cuales estafar, y Martha Beck fue su cómplice sumisa y perfecta, la cual se presentaba como la hermana de Raymond para hacer más creíbles las historias.

Se dice que entre 1947 y 1949 estafaron y asesinaron alrededor de 20 mujeres, incluyendo a una niña de dos años, que era hija de una de las viudas que usaron como su víctima.

Ejecutados en la silla eléctrica

Tras tener un juicio sumamente sensacionalista, en el que los medios divulgaron las perversiones sexuales y crímenes de la pareja, el 8 de marzo de 1951 fueron condenados a morir en la silla eléctrica.

A pesar de no poder dar marcha atrás a su sentencia y de no arrepentirse por sus asesinatos, “Los Asesinos de los Corazones Solitarios” murieron, no sin antes confesar públicamente el amor retorcido que sentían el uno por el otro. (I)

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