Esta semana India permanece como el segundo país con más casos y el tercero con más fallecidos a causa del coronavirus, y la situación no parece mejorar con la aparición de nuevos problemas, como el reporte de cuerpos en uno de sus ríos más famosos y el incremento de una infección micótica entre pacientes.

Este lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó como “preocupante” la variante del virus descubierta en India, la B.1.617, por ser más resistente y contagiosa.

“Hay informes de que la B.1.617 es más contagiosa”, pero también hay indicios de que tiene un grado de resistencia a las vacunas, y “por lo tanto, lo clasificamos como una variante preocupante”, dijo la doctora Maria Van Kerkhove, responsable técnica de la lucha contra el COVID-19 en la OMS.

La científica explicó que más detalles serán publicados el martes en el informe epidemiológico semanal de la agencia de la ONU, pero que faltarían muchas investigaciones sobre esta variante, especialmente por la vía de la mayor secuenciación, “para saber la cantidad de ese virus que circula” y también el grado de “intensidad” con que atenúa la eficacia de las vacunas.

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Aunque se aclaró que una vacuna de eficacia reducida no significa que no cumpla una función de protección contra las formas más graves y evite muertes.

Esta variante es una de las razones, pero no la única, que explica la explosión del coronavirus en India, que es el peor foco de la pandemia en la actualidad.

Según estadísticas oficiales, unas 4.000 personas mueren actualmente cada día de COVID-19 en India, donde el balance total de la epidemia se acerca a los 250.000 muertos.

Muchos expertos estiman que estas cifras son inferiores a la realidad y citan datos de los crematorios.

Las víctimas no contabilizadas son especialmente numerosas ahora que el actual brote epidémico se ha propagado fuera de las grandes ciudades, en las zonas rurales donde los hospitales son escasos y llevan poco al día sus registros.

Otra muestra de la difícil situación es que las autoridades reportaron que decenas de cadáveres, que se supone son de víctimas del COVID-19, han aparecido a orillas del río Ganges, en el norte del país.

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La pandemia se ha propagado rápidamente por el vasto interior rural de India, desbordando las infraestructuras sanitarias locales, así como crematorios y cementerios.

Algunas informaciones de medios locales destacaron que el número de cuerpos sin vida podría llegar al centenar. Sin embargo, las autoridades solo han informado de 40 cadáveres hasta el momento.

Alerta en médicos

Un número en aumento de pacientes que padecen o se han recuperado de COVID-19 están contrayendo una infección micótica (por hongos) extraña y mortal, indicaron médicos.

La segunda nación más poblada del mundo (1.300 millones de habitantes) tiene ahora este problema de mucormicosis, apodada “hongo negro” por los médicos en India, que suele ser más grave en pacientes cuyo sistema inmunológico se encuentra debilitado por otra u otras infecciones.

Expertos médicos subrayaron que han constatado un aumento de casos en India en las últimas semanas, en tanto el Ministerio de Salud hizo pública el domingo una circular sobre cómo tratar la infección micótica.

“Los casos de infecciones por mucormicosis en pacientes con COVID-19 tras su recuperación son casi cuatro o cinco veces más numerosos que los detectados antes de la pandemia”, señaló Atul Patel, especialista en enfermedades infecciosas con base en Ahmedabad, miembro del grupo de trabajo COVID-19 del Estado.

“La mucormicosis, si no se trata, puede ser mortal”, advirtió el Consejo Indio de Investigación Médica (ICMR), agencia científica encargada de brindar las respuestas gubernamentales.

Los pacientes con COVID-19 más sensibles a contraer esta infección por hongos incluyen a aquellos con diabetes no controlada, los que utilizaron esteroides durante su tratamiento contra el coronavirus, así como los que tuvieron estancias muy prolongadas en las unidades de cuidados intensivos, añadió el ICMR. (I)