La Fuerza Aérea de Estados Unidos habría empleado por primera vez en combate la bomba antibúnker GBU-72/B, una munición guiada de aproximadamente 5.000 libras diseñada para destruir objetivos profundamente enterrados, según reportes de medios y declaraciones de funcionarios citados de forma indirecta. El uso se habría producido en ataques contra instalaciones militares en Irán, en el contexto de las tensiones en el golfo Pérsico.