Los familiares de algunas de las 69 víctimas de una masacre perpetrada por el Ejército peruano el 14 de agosto de 1985 pudieron enterrar el viernes a sus parientes, asesinados hace 37 años, tras un largo periplo legal y jurídico que concluyó con la inhumación.

El acto tuvo lugar en el remoto pueblo de Accomarca, en el departamento de Ayacucho —bastión de Sendero Luminoso durante el conflicto armado—, donde los parientes recibieron de las autoridades los cuerpos de 38 personas entregadas en 37 ataúdes, ya que, entre quienes fueron asesinados, había un nonato que está en el osario junto a su madre.

También sepultaron de modo simbólico a otras seis personas “individualizadas”, es decir, que fueron identificadas gracias a prendas que portaban el día del crimen, aunque no han sido hallados restos humanos asociados.

Todos ellos fueron asesinados por unidades de contraguerrilla del Ejército dirigidas por el subteniente Telmo Hurtado, conocido tras ese día como “el Carnicero de los Andes”, que incursionaron en la quebrada de Huancayoc, en la parte baja de Accomarca, donde las Fuerzas Armadas ya habían ejecutado a 12 personas en 1983.

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Vista aérea que muestra a familiares y miembros de la comunidad que participan en el entierro de las victimas de la masacre de Accomarca, perpetrada por el Ejército el 14 de agosto de 1985 durante la lucha contra Sendero Luminoso, en Ayacucho, Perú. EFE/Aldair Mejia Foto: ALDAIR MEJIA

Su misión era capturar a los "elementos terroristas", pero acabaron buscando a los pobladores choza por choza y, pese a no encontrar propaganda de Sendero Luminoso, los llevaron a una casa ubicada en el anexo de Lloqllapampa, que luego destruyeron con granadas.

Al respecto, el primer ministro peruano, Aníbal Torres, que acudió hoy a presidir el acto, aseguró que "fueron unos cuantos militares", pero eximió de culpa al colectivo.

"No fueron todos los militares, no todos son de esta calaña", subrayó.

Torres enfatizó en que no habrá "nunca más" ejecuciones extrajudiciales ni desapariciones forzadas como las de aquel día.

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"Nunca más debe existir esta discriminación tan enorme entre clases sociales", sostuvo, antes de recordar que varios militares condenados por la masacre de Accomarca "se encuentran prófugos".

La Justicia peruana condenó en 2016, a penas de entre 10 y 25 años de cárcel, a 10 miembros de las Fuerzas Armadas involucrados en el caso.

Enterrados en antigua base militar

Los cuerpos han sido enterrados en una antigua base militar que fue abandonada hace años y hasta donde fueron traslados los restos, velados durante varios días en la iglesia local.

Ya en la antigua base y antes de la sepultura, los parientes oraron y muchos de ellos se emocionaron al despedir con flores a sus familiares asesinados hace 37 años.

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Familiares y miembros de la comunidad participan en el entierro de las victimas de la masacre de Accomarca, perpetrada por el Ejército el 14 de agosto de 1985 durante la lucha contra Sendero Luminoso, en Ayacucho, Perú. EFE/Aldair Mejia Foto: ALDAIR MEJIA

El entierro supuso el punto final a cuatro días intensos en Accomarca, que comenzaron con la llegada de los restos y que han incluido romerías y velaciones con las que los vecinos tratan de cerrar una herida que supura desde 1985.

Una herida abierta en pleno conflicto armado y que ha estado muy presente en la vida de Accomarca durante los últimos 37 años.

En la región andina de Ayacucho, donde se encuentra la remota Accomarca, estalló la actividad subversiva de Sendero Luminoso durante el conflicto armado peruano, que dejó 69.000 muertos entre 1980 y 2000, según el informe final de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación (CVR). (I)