Cuba volvió a lograr este jueves, por trigésimoprimera ocasión, una victoria moral en la ONU, donde 187 países votaron a favor del fin del embargo impuesto por Estados Unidos contra la isla, vigente desde hace seis décadas.

Solo Estados Unidos e Israel votaron en contra de la resolución “Necesidad de poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. Ucrania se abstuvo.

“El bloqueo es un acto de guerra económica en tiempos de paz, dirigido a anular la capacidad del gobierno para atender las necesidades de la población, crear una situación de ingobernabilidad y destruir el orden constitucional”, dijo el canciller cubano, Bruno Rodríguez, en la tribuna.

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La resolución reitera el principio de la “igualdad de los Estados, la no intervención y la no injerencia en asuntos internos y la libertad de comercio y navegación internacional” y manifiesta “su preocupación sobre la promulgación y la aplicación continuadas” de leyes como la estadounidense Helms-Burton (vigente desde 1996), que tiene efectos extraterritoriales para personas y empresas que hagan negocios con Cuba.

Más del 80% de la población cubana solo ha vivido bajo el régimen de sanciones unilaterales estadounidenses impuestas en plena Guerra Fría por el presidente John F. Kennedy para asfixiar al régimen comunista de la isla.

Las autoridades cubanas calculan que seis décadas de embargo le han supuesto unas pérdidas para su economía de más de 159.000 millones de dólares. Solo entre marzo de 2022 y febrero de 2023, el bloqueo habría causado pérdidas de 4.867 millones de dólares y habría impedido al PIB crecer un 9%.

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“El bloqueo recrudecido al extremo sigue siendo el elemento esencial que define la política exterior de Estados Unidos con Cuba”, dijo el canciller, quien recordó al presidente demócrata estadounidense Joe Biden que “con una simple firma” podría eliminar lo que definió como “despiadado asedio” a la población cubana.

“Las sanciones son un conjunto de herramientas en nuestro esfuerzo más amplio hacia Cuba para hacer avanzar la democracia y promover el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales en Cuba. Por lo tanto, nos oponemos a esta resolución”, señaló el representante estadounidense al explicar su posición al término de la votación.

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España, en nombre de la Unión Europea, manifestó su “preocupación” por la situación de los derechos humanos en Cuba, y pidió la liberación de “todos los presos políticos”.

Con la notable ausencia de los países desarrollados antes de la votación pese a que la mayoría votaron a favor de la resolución, en la tribuna se sucedieron las voces del Sur global.

Sin excepción, abogaron a título individual o en nombre de grupos como el G77 +China, el Movimiento de Países No Alineados o CELAC (América Latina y Caribe) por el fin del bloqueo “anacrónico”, “despiadado”, “cruel”, “criminal”, “ilegal”, “corrosivo”, “perverso” o “criminal”.

Desde 1992, Cuba presenta todos los años un proyecto de resolución pidiendo el fin del embargo de Washington, que en enero de 2021, en los últimos días del gobierno de Donald Trump, volvió a incluir a la isla en la lista de países promotores del terrorismo, en la que estuvo entre 1982 y 2015, y en la que figuran países como Corea del Norte o Irán.

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Con algunas excepciones, el gobierno demócrata de Joe Biden ha mantenido las medidas introducidas por Trump tras el deshielo iniciado en 2015 por el gobierno de Barak Obama.

La fuerte represión del gobierno cubano de las manifestaciones antigubernamentales en julio de 2021, que dejó más de 1.000 detenidos -unos 700 siguen en prisión con penas de hasta 25 años- y a otros los llevó al exilio, no contribuyeron al anhelado giro que se esperaba de la administración demócrata de Joe Biden, tras el endurecimiento de su predecesor Donald Trump con la isla. (I)