El próximo mes se cumplirá un año del inicio de la vacunación contra el COVID-19, y aunque el proceso a nivel global ha sido cuestionado por avanzar con desigualdad y haberse concentrado en los países con más recursos, únicamente dos siguen sin reportar el comienzo de sus campañas de inoculación.

El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, indicó a mediados de este mes que Eritrea, Corea del Norte y Burundi eran los únicos países del mundo que no habían comenzado a aplicar vacunas para combatir el COVID-19.

No obstante, Burundi informó hace pocos días que ya decidió empezar a vacunar contra el coronavirus.

El ministro de Salud Pública, Thaddee Ndikumana, había mencionado en marzo que el país “prefería esperar” a usar vacunas “experimentales”.

Publicidad

En el país, la inyección es voluntaria para los burundeses y, según han relatado testigos, la afluencia para recibir la vacuna es “relativamente baja” en la capital, Buyumbura, recoge BBC.

Para vacunar, Burundi recibió 500.000 dosis del preparado de Sinopharm la semana pasada. Ndikumana indicó que los trabajadores sanitarios y los adultos mayores tendrían prioridad para ser inmunizados.

Según cifras oficiales de la OMS, las autoridades sanitarias burundesas han confirmado unos 19.550 casos, incluidas 14 muertes a causa del COVID-19, aunque la ciudadanía de Burundi se muestra escéptica ante estas cifras, refiere France24.

Ndikumana manifestó que, según lo acordado con la Unión Africana, el Banco Mundial y Unicef recibirán las primeras hasta máximo la primera quincena de noviembre.

El ministro dijo que el programa de vacunación de Burundi forma parte de un nuevo plan de respuesta al virus de seis meses desarrollado con socios, incluida la OMS, y que el Banco Mundial ha donado 2,4 millones de dosis de vacunas a este país de alrededor de 12 millones de personas.

La OMS ha indicado que Burundi recibiría también la vacuna de una sola dosis de Johnson & Johnson.

Publicidad

Burundi rara vez proporciona datos sobre infecciones y muertes por el coronavirus, que hasta el momento ha provocado en el mundo más de 244 millones de contagios y 4,95 millones de fallecidos.

Ese hermetismo en torno a los estragos de la enfermedad se evidencia también en Eritrea, que ha sido acusada por varias oenegés de violar las libertades fundamentales. A la OMS le ha reportado, desde enero de 2020 hasta la actualidad, 6.792 casos confirmados de COVID-19 y 45 muertes por la enfermedad.

Los casos de Burundi y Eritrea no son del todo ajenos para el lento avance que la vacunación registra en África si se compara con el resto del mundo. Apenas cerca del 5 % de su población está vacunado gracias a los casi 170 millones de dosis administradas, según las cifras de los Centros para el Control de Enfermedades de la Unión Africana.

Marruecos lidera la estadística con 42,5 millones de vacunas que ya han cubierto por completo al 54 % de sus habitantes; mientras que Sudáfrica, oficialmente el país con más casos del continente, ha inmunizado al 20 % de su población con unos 20 millones de vacunas, recoge El País.

El bajísimo porcentaje de vacunación a nivel continental que registra África se atribuye a la falta de dosis provocada por el acaparamiento de los países con mayores recursos, que ya han comenzado a implementar la tercera dosis, mientras en África más de 25 países no han vacunado ni al 2 % de su población.

En tanto, Corea del Norte, el último en la lista de los países que siguen sin registrar datos de vacunación y que no ha reconocido ningún caso del virus, comparte junto con Eritrea las acusaciones de ser países donde existe “esclavitud moderna”.

El hermetismo que mantiene el régimen de Kim Jong lo llevó a rechazar tres millones de vacunas en septiembre, según EuropaPress.

El desplante fue considerado inédito. El país se ha blindado más desde que estalló la pandemia en su vecina China, uno de los pocos países con los que mantiene vínculos.

El régimen mantiene una reducción en los viajes y mantiene vetado el acceso a organizaciones humanitarias que busquen comprobar cuál es la situación real de la nación.

A la cerrada nación asiática, el mecanismo Covax a principios de año le había asignado unos dos millones de dosis del fármaco de AstraZeneca, pero no fueron entregadas. Otra oferta fue la de 2,97 millones de dosis de la vacuna china de Sinovac, pero el Ministerio de Sanidad norcoreano comunicó que no las quiere. Rusia también ha hecho ofrecimientos.

El rechazo del régimen estaría justificado en que el suministro global de vacunas es “limitado” y se acompaña de un pedido de que sean destinadas a países que registren repunte de casos o que las necesiten de forma urgente.

Sin embargo, ha hecho énfasis en que se compromete a seguir en contacto con Covax “para recibir vacunas en los próximos meses”.

Si bien Corea del Norte asegura no tener ningún caso de COVID-19, se ha reportado que, desde el inicio de la pandemia, habría realizado unas 36.000 pruebas y que las medidas y restricciones impuestas para evitar la expansión del virus estarían agravando la crisis humanitaria que atraviesa el país. (I)