Bolivia recibirá la visita del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, este lunes cuando en el país se reavivó la polarización política después del alzamiento militar del 26 de junio y pasa por complicaciones económicas como la falta de dólares o el descenso de sus reservas internacionales netas (RIN).

Da Silva adelantó que su llegada a Bolivia tiene la intención de “fortalecer” la democracia y a su homólogo Luis Arce, quien destacó su apoyo y “vocación democrática” cuando el destituido comandante del Ejército, Juan José Zuñiga, lideró un alzamiento armando en el centro político del país.

La llegada de Lula da Silva tiene también el trasfondo de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, organismo al que Bolivia se suma como miembro pleno después de la reciente promulgación presidencial del protocolo de adhesión a ese bloque.

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El encuentro entre ambos mandatarios también se hará en el contexto de la cooperación en inversiones, agroindustria, fertilizantes y comercio bilateral, puesto que también participarán los representantes del sector empresarial de Bolivia y Brasil.

El jefe de Estado de Brasil no ha previsto reunirse con el exmandatario boliviano Evo Morales (2006-2019), con quien mantuvo cercanía por la afinidad ideológica cuando fue presidente.

Impacto de la visita

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A juicio del internacionalista Álvaro del Pozo, la visita del mandatario brasileño será un apoyo “en todos los aspectos” para la Administración de Arce, principalmente por la necesidad en Bolivia de captar inversiones y abrir mercados de exportación para captar divisas.

Del Pozo dijo a EFE que esta puede ser “una oportunidad” para gestionar acuerdos para que los principales productos bolivianos puedan ingresar a “nuevos mercados”, más allá de la exportación de gas natural.

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Justamente ese hidrocarburo ha sido el principal producto de exportación de Bolivia hacia el mercado brasileño desde finales de la década de 1990.

Este sector afronta desde hace algunos años el declive de su producción por el agotamiento de los principales pozos de gas natural y el descenso de la renta petrolera, además que pasó de ser el principal rubro de exportación a colocarse por detrás de la minería y la agroindustria.

Al respecto, el economista y gerente del privado Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, declaró a EFE que el encuentro entre Arce y Lula da Silva sería útil en el caso de que se establezcan soluciones a la falta de dólares.

Rodríguez dijo que la respuesta tiene que ver la seguridad jurídica para las inversiones extranjeras, la libre exportación de los productos bolivianos y la aplicación de políticas que permitan el uso de la biotecnología en el agro, medidas que Brasil aplica exitosamente hace algunos años.

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También enfatizó que las relaciones comerciales entre Bolivia y Brasil deben mirarse más allá del factor del gas natural, para que el país desarrolle más oportunidades económicas como miembro pleno del Mercosur.

Justamente ese bloque económico medirá la influencia del presidente de Brasil como alguien que está a favor de los procesos de integración frente al mandatario argentino, Javier Milei, quien prefiere actuar al margen de los acuerdos regionales.

Lula da Silva pisará este lunes el suelo boliviano luego de 15 años, en 2009, cuando el entonces presidente Evo Morales (2006-2019) lo recibió en la población de Villa Tunari, en la región cocalera del Trópico de Cochabamba, su principal bastión político.

En esa ocasión Da Silva y Morales firmaron varios acuerdos sobre la complementación en energía y minería, además de un crédito para la construcción de una carretera que debía atravesar una reserva natural, pero que no se hizo debido a las tensiones sociales y las críticas a ese proyecto.

Da Silva, en su primera etapa de mandatario (2003-2011), también visitó Bolivia para firmar acuerdos con los Gobiernos de los entonces presidentes Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003) y Carlos Mesa (2003-2005). (I)