Asunción acogerá este lunes la cumbre de jefes de Estado del Mercosur, sin la presencia del gobernante argentino, Javier Milei, con la participación como invitado del recién posesionado mandatario panameño, José Raúl Mulino, y el interés renovado de China de negociar con este bloque de integración.

La reunión semestral para el traspaso de la presidencia rotatoria, esta vez de manos de Paraguay a Uruguay, se celebrará después de que Bolivia sancionó el protocolo de adhesión al Mercado Común del Sur (Mercosur) y de que ese país lograra sofocar un intento de golpe de Estado.

El encuentro presidencial tendrá lugar luego de las deliberaciones que sostendrán el domingo los cancilleres y ministros de Economía reunidos en el Consejo del Mercado Común del Mercosur (CMC), instancia que sesionará tras los encuentros preparatorios del viernes y sábado.

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Pero quizás nunca como ahora el entorno en el Cono Sur se muestra tan diverso y marcado por la polémica.

A la capital paraguaya se espera que acudan los gobernantes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Bolivia, Luis Arce; Uruguay, Luis Lacalle Pou, y el anfitrión paraguayo, Santiago Peña.

Mulino dio la sorpresa este jueves al adelantar que se desplazará hasta la capital paraguaya para participar -por invitación de Peña- en la cena del domingo durante la Cumbre del Mercosur. El dirigente argumentó que su visita es parte del interés de Panamá de “dar los primeros pasos de acercamiento” al Cono Sur.

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Lula reflotó a mediados de junio, en una entrevista con el portal UOL, las palabras que soltó en plena campaña electoral su homólogo del sur, en la que lo tildó de “corrupto” y le trató en forma despectiva de “comunista”.

El líder brasileño consideró que Milei le debe “disculpas” por las “tonterías”.

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“¿Desde cuándo hay que pedirle perdón por decir la verdad?”, respondió Milei en una entrevista con el canal LN+.

Lejos de retractarse, el mandatario libertario ratificó sus palabras horas antes de embarcarse hacia Brasil para asistir a la Conferencia de Política de Acción Conservadora, donde se reunirá con el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), rival político de Lula.

El Gobierno de Milei también dirigió sus críticas contra Arce, al repudiar en un comunicado “la falsa denuncia de golpe de Estado” formulada por Bolivia el pasado 26 de junio.

Pese al rechazo de La Paz, Milei insistió en criticar “el fraude montado en Bolivia”.

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Con posiciones prácticamente irreconciliables, es casi cantado el malestar durante las plenarias del Mercosur en Asunción, aunque no se anticipa que la retórica se traduzca en acciones que afecten la relación comercial.

Otro actor que volverá a sobrevolar en la reunión del Mercosur es China.

El gigante asiático inició el año pasado unas conversaciones con Uruguay en torno a la posibilidad de rubricar un Tratado de Libre Comercio (TLC), pese a que Mercosur no permite que sus miembros negocien por fuera del bloque.

A finales de junio último, el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, quien ejercerá la presidencia pro témpore en este semestre, anticipó su interés de “preparar el terreno” para su sucesor en la cumbre del Mercosur, ya que su mandato fenece en 2025.

“Hay que preparar el terreno al presidente que venga para insistir en que el Mercosur tiene que ser más flexible”, defendió el mandatario, quien ha insistido en que el bloque regional debe “abrirse al mundo”.

Brasil, que de la mano de Lula ha estrechado los vínculos con China, se ha dicho dispuesto a apoyar la apertura de negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y China, como propone Uruguay, siempre y cuando estén bajo el paraguas del bloque suramericano.

El interés de China supone un dilema para Paraguay, que es el único país de Sudamérica que mantiene lazos diplomáticos con la isla, aunque ello no impide que la potencia asiática sea uno de los principales proveedores de las importaciones del país sudamericano. (I)