El fundador de SpaceX, Elon Musk, quiere que la próxima revolución en inteligencia artificial (IA) no ocurra en la Tierra, sino en la Luna.
La semana pasada, tras concretar la adquisición de xAI por parte de SpaceX, Musk comunicó a los empleados de la compañía que su objetivo es establecer una fábrica lunar para construir satélites dedicados al cómputo de la IA.
Además, planteó instalar en la superficie del satélite natural una gigantesca catapulta electromagnética para impulsarlos hacia el espacio profundo.
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En una actualización publicada el 2 de febrero, Musk aseguró que, en un plazo de “dos a tres años”, la forma más barata de generar capacidad de cómputo para IA será en el espacio. El 11 de febrero reforzó esa idea durante una reunión general con el personal de xAI, cuyo video fue difundido en la red social X.
Según el empresario, aunque el foco inmediato es lanzar satélites de IA desde la Tierra, el desarrollo del megacohete Starship permitirá operaciones más ambiciosas. Gracias a avances como la transferencia de propelente en órbita, Starship podría aterrizar grandes volúmenes de carga en la Luna y abrir la puerta a una presencia permanente con fines científicos e industriales.
Musk sostiene que las fábricas en la Luna podrían aprovechar recursos locales para producir satélites y desplegarlos en el espacio utilizando un “mass driver” o lanzador electromagnético.
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La propuesta de usar lanzadores electromagnéticos en la Luna no es nueva. En 1974, el físico Gerard O’Neill planteó emplear “mass drivers” para expulsar al espacio material extraído del suelo lunar. Junto a Henry Kolm y estudiantes del Massachusetts Institute of Technology (MIT), desarrolló prototipos que demostraron que el concepto era técnicamente viable.
Con apoyo del Space Studies Institute, el equipo calculó que un lanzador de unos 160 metros podría impulsar carga fuera de la superficie lunar. A mayor escala, un sistema de varios kilómetros podría enviar hasta 600.000 toneladas anuales hacia puntos de equilibrio gravitacional entre la Tierra y la Luna.
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Décadas después, Robert Peterkin, de General Atomics Electromagnetic Systems, retomó la idea en un informe presentado en 2023 ante la Air Force Office of Scientific Research.
Allí defendió que los lanzadores electromagnéticos serían una alternativa más eficiente que los cohetes químicos, al poder utilizar energía solar en lugar de combustible transportado desde la Tierra, e incluso propuso adaptar tecnologías similares a las usadas en el portaaviones USS Gerald R. Ford para operaciones lunares.
El informe también señala que una futura economía lunar dependerá inicialmente de equipos enviados desde la Tierra, con cohetes como Starship como pieza clave. Pero, a largo plazo, los recursos del satélite, como silicio, titanio, aluminio, hierro y agua, podrían sostener una industria capaz de abastecer y repostar naves en órbita a menor costo que desde el planeta. (I)




