La campaña electoral en Perú entró en su última semana y terminará este domingo 6 de junio con la segunda vuelta electoral entre Keiko Fujimori (derecha populista) y Pedro Castillo (izquierda-extrema izquierda).

El domingo se realizó el último debate entre ellos y ofrecieron lo que más podían para captar la atención y el voto de los ciudadanos.

A lo largo de casi tres horas de extenso debate, Fujimori no paró de disparar propuestas económicas y tildar a Castillo de machista y “tirapiedras”, por los ataques a una comitiva fujimorista en la víspera en la sureña ciudad de Arequipa, sede del debate. Incluso, además de prometer subir el salario mínimo, dijo que para reactivar la economía dará créditos de 10.000 soles (unos 2.600 dólares) a emprendedores, que podrán comenzar a devolverlos después de cinco años, y facilidades para la creación de empresas, con exoneraciones tributarias los primeros años.

También insistió en reducir el impuesto selectivo al consumo de los combustibles, dar directamente a la población el 40 % del canon minero y un bono de 10.000 soles a las víctimas de COVID-19.

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Al frente, Castillo trataba de mostrarse sereno y no respondió con la misma contundencia a su contrincante, más concentrado en remarcar las grandes desigualdades del país y presentarse como un hombre íntegro frente a Fujimori, que afronta una acusación de 30 años de prisión por presunto lavado de dinero.

El candidato del partido izquierdista Perú Libre se preocupó de desmentir varias informaciones lanzadas contra él, como que va a confiscar los ahorros de las personas y volvió a negar una vez más que sea “comunista o terrorista”.

Castillo planteó la universalidad de la salud, internet gratuito en las escuelas, una descentralización de universidades y acceso libre a ellas, así como ampliar el programa de pensiones público a mayores de 60 años y otros nuevos para mejorar la alimentación de la población pobre.

“Devolvámosle al país su soberanía, política, económica y social. No traigo ramilletes de promesas, pero traigo este valor de lucha que he aprendido como rondero y profesor. Sé cómo se hacen las cosas. No más pobres en un país rico”, insistía Castillo, que también propone nacionalizar recursos naturales y proteger la producción local.

También dijo que renunciará a su sueldo de presidente y recibirá un sueldo de maestro.

El momento más tenso del debate se vivió al inicio, cuando Fujimori mostró una de las piedras con las que un grupo de simpatizantes de Castillo atacó a la comitiva fujimorista, parte de los distintos episodios violentos que se han dado por parte de ambos bandos en esta polarizada campaña.

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Ambos candidatos llegaban al debate con una igualdad máxima, en un virtual empate técnico según los últimos sondeos publicados a una semana de las elecciones, donde más de 25 millones de peruanos están convocados a las urnas el próximo domingo 6 de junio para elegir a la persona que gobernará Perú los próximos cinco años.

Pero además de las promesas y demandas sociales, el nuevo mandatario deberá enfrentar el final de la pandemia en un país en el que se elevó la cifra de muertos por coronavirus de 69.000 a 180.000 por recomendación de un grupo técnico.

En tanto, el lunes Fujimori juró preservar la democracia y, nuevamente, pidió perdón por los errores cometidos por su partido, en un acto en el que estuvo presente el líder opositor venezolano Leopoldo López y el escritor Mario Vargas Llosa de forma remota.

El nobel de literatura explicó que la razón por la que apoya a Fujimori es porque “si nosotros elegimos a Pedro Castillo probablemente no haya más elecciones libres en la historia del Perú”.

“Tanto Castillo como (Vladimir) Cerrón, que dirige el partido, y varios de los elegidos en el Parlamento han proclamado que ellos son más que ciudadanos verdaderamente revolucionarios y que ese poder ya no lo dejarán, es decir, establecerán un sistema en el cual el control de las futuras elecciones estará en el poder”, manifestó Vargas Llosa.

El escritor agregó que “en otras palabras, quiere decir el establecimiento de un sistema socialista o comunista que va a añadirse a Venezuela, Cuba y Nicaragua. Simplemente estos compatriotas no parecen haberse enterado de que el comunismo no existe, simplemente es obra de países fallidos como Cuba y Venezuela”.

Mientras que López recordó que en 1999 comenzó el proceso de “socavar la democracia” en Venezuela con la propuesta del fallecido expresidente Hugo Chávez de cambiar la Constitución, pero que, a la par, removió a todos los responsables de las instituciones democráticas.

Posteriormente, en 2014 “se creó un segundo espejismo de la bonanza económica”, con el incremento del precio del petróleo, pero en la actualidad, “ni el espejismo político, ni el económico se mantienen en Venezuela”, sino que permanece una dictadura en el poder. (I)