Japón emprendió su primer vuelo de su nuevo avión de guerra electrónica, una aeronave no muy estética en apariencia, pero con un objetivo: interferir, confundir y, en algunos casos, neutralizar los sistemas de radar y comunicación del enemigo.
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A diferencia de los cazas tradicionales, el EC-2 no está pensado para atacar directamente, sino para actuar desde la distancia.


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Japón emprendió su primer vuelo de su nuevo avión de guerra electrónica, una aeronave no muy estética en apariencia, pero con un objetivo: interferir, confundir y, en algunos casos, neutralizar los sistemas de radar y comunicación del enemigo.