En Sanxingdui, el yacimiento arqueológico que lleva años obligando a reescribir el Bronce chino, un objeto pequeño ha provocado una sacudida: un “hacha” o herramienta alargada de hierro que, por su composición, no encaja con la metalurgia actual. Sería material proveniente del cielo, de acuerdo a una publicación del diario digital El Español..
Este portal señala que la pieza apareció en el pozo sacrificial nº 7, clavada de forma vertical, y mide unos 20 centímetros de largo. Por su fragilidad, explica, se recuperó con el sedimento adherido y terminó fragmentándose en partes, lo que permitió muestrear sin destruir el cuerpo principal.
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Un equipo liderado por Haichao Li estudió esta pieza con metalografía y microscopía electrónica de barrido con espectroscopía de rayos X (SEM-EDS), detalla el diario. El resultado clave fue doble: el hierro no muestra trabajo en frío relevante y la aleación es químicamente extraordinariamente homogénea para la época, reseña la publicación.
En el artículo se explica que esa homogeneidad importa porque implica un reparto de níquel en el hierro que sería muy difícil de lograr con tecnologías de fundición conocidas del Shang tardío. Por eso, los autores sostienen que el “origen meteórico” es la explicación más sólida, aunque todavía no puedan clasificar el meteorito con precisión.
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Los investigadores subrayaron una idea que la arqueometalurgia repite desde hace décadas: antes de que el hierro se generalizara por reducción de minerales, muchas culturas usaron el hierro a través de meteoritos, precisamente por su alto contenido en níquel y su microestructura característica.
Un ejemplo de ello es, refiere el portal, el puñal de Tutankamón, analizado como hierro meteórico por su firma química.
Trece artefactos de hierro meteórico
El Español sostiene que Sanxingdui añade un matiz regional importante. En China, agrega, se conocen trece artefactos de hierro meteórico y se concentran sobre todo en el norte. Lo excepcional es el “salto” al suroeste y el tamaño: sería el mayor del país.
En las Llanuras Centrales se documentan -reseña el portal- soluciones bimetálicas, con inserciones de hierro meteórico en armas u objetos de bronce, a menudo asociados a élites. En cambio, este ejemplar y otro muy antiguo de Xinjiang se describen como monometálicos, hechos solo de hierro meteórico.
La pregunta es si fue herramienta o símbolo. La ubicación —un pozo sacrificial— empuja a pensar en valor ritual, y los autores lo dicen de forma explícita: en un contexto donde el metal era escaso y cargado de significado, el material venido del cielo podía pesar más por lo sagrado que por lo utilitario, de acuerdo a lo que recoge El Español.
Si el hierro meteórico ofrecía una dureza y un filo superiores al bronce, podría haber servido para trabajos específicos; la clave es que Sanxingdui acumula bronces con señales de modificaciones posteriores, lo que deja abierta la puerta a herramientas capaces de “morder” metal ya solidificado, detalla el portal digital.
No estamos ante “hierro industrial, sino ante una rareza que exige identificación, selección y manipulación de un material extraño”. Así lo sugieren artesanos con experiencia en formas y propiedades, y una comunidad capaz de reservar objetos singulares para espacios de alta carga simbólica.
El estudio, además, pone los siguientes límites: todavía no se puede enlazar el artefacto con una caída meteórica concreta ni encajarlo en un grupo específico de meteoritos, porque la fragilidad dificulta muestreos adicionales. Por eso el equipo plantea futuras técnicas analíticas para acotar mejor el origen. (I)