El cometa interestelar 3I/ATLAS está ofreciendo nuevas pistas sobre cómo se forman los planetas fuera del sistema solar. Un grupo de astrónomos descubrió que el objeto espacial contiene cantidades inusualmente altas de metanol, un tipo de alcohol que podría revelar las condiciones químicas del sistema estelar donde se originó.

El hallazgo se logró gracias a observaciones realizadas con el Atacama Large Millimeter Array (ALMA), un conjunto de radiotelescopios ubicado en Chile que permitió detectar señales muy intensas de metanol en la nube de gas que rodea al cometa.

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A medida que 3I/ATLAS se acerca al Sol, el calor provoca que su superficie helada libere gas y polvo. Ese material forma una envoltura brillante conocida como coma, que rodea al núcleo y permite a los científicos estudiar su composición química con gran precisión.

Foto: NASA Hubble Space Telescope para Unsplash.

Las mediciones indican que el metanol es mucho más abundante, en relación con el cianuro de hidrógeno, que en la mayoría de los cometas del sistema solar. Esa diferencia sugiere que el objeto probablemente se formó en un sistema planetario con condiciones físicas distintas, posiblemente con temperaturas más frías o con una composición química diferente.

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“Observar 3I/ATLAS es como tomar una huella dactilar de otro sistema solar”, explicó el astrónomo Nathan Roth, autor principal del estudio y profesor en la American University.

Según el investigador, el cometa contiene metanol en niveles que no suelen encontrarse en los cometas que se originaron en nuestro sistema solar.

El metanol no es una molécula rara en el espacio. Se forma con frecuencia en la superficie de granos de polvo helado dentro de nubes interestelares y suele incorporarse a los cometas durante el proceso de formación de los sistemas planetarios.

Sin embargo, la proporción detectada en 3I/ATLAS es considerablemente mayor que la observada en cometas conocidos del sistema solar, lo que podría significar que viene de otro sistema planetario.

El cometa fue descubierto en julio de 2025 y se trata del tercer objeto confirmado que entra al sistema solar desde el espacio interestelar, después de ‘Oumuamua, detectado en 2017, y 2I/Borisov, observado en 2019. (I)