La ilusión duró apenas unas horas. Gladys Manzanilla, migrante ecuatoriana residente en Madrid desde hace casi tres décadas, creyó haber ganado el Gordo de la Lotería de Navidad tras escuchar que el número premiado terminaba en 32. Sin embargo, al revisar el número con calma en su casa, confirmó al portal Primicias que se trataba de una confusión.