La líder opositora venezolana María Corina Machado le entregó este jueves su medalla del Nobel de la Paz al presidente estadounidense Donald Trump, que ansiaba ganar el galardón el año pasado, y que tildó el gesto de “maravilloso”.
La entrega tuvo lugar durante un almuerzo privado en la Casa Blanca, a donde Machado acudió para mantener vivas sus opciones ante el mandatario republicano, que ha decidido apostar por el gobierno actual en Caracas.
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Trump cambió el rumbo de Venezuela el pasado 3 de enero con la captura y el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro, pero rápidamente enfrió cualquier expectativa de fin del régimen chavista.
La prioridad de Trump es el petróleo y las riquezas naturales venezolanas, así como la lucha contra el narcotráfico, temas sobre los que Machado no puede influir, y menos fuera del país.
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El mandatario republicano suele vanagloriarse de sus éxitos, pero en esta ocasión no colgó ninguna foto de esa entrega simbólica de un premio que, según los estatutos del Instituto Nobel, es personal e intransferible.
Un “gesto maravilloso”
“Le presenté al presidente de Estados Unidos la medalla del Premio Nobel de la Paz”, declaró Machado frente al Capitolio estadounidense tras su reunión con Trump.
“Contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”, añadió.
Machado es “una mujer extraordinaria que ha pasado por muchísimo”, reaccionó horas después Trump en su plataforma Truth Social.
La entrega de la medalla es “un gesto maravilloso de respeto mutuo” añadió.
El republicano no ocultó su decepción, en repetidas ocasiones, desde que el Instituto Nobel anunció su elección el año pasado.
Trump reivindica que ha solucionado ocho conflictos en todo el mundo desde que inició su segundo mandato.
Machado considera por su lado que Trump es la mejor apuesta para un cambio radical en su país.
“Me impresionó mucho lo claro que está, cómo conoce la situación en Venezuela, cómo le importa lo que está sufriendo el pueblo de Venezuela, y yo le aseguré que la sociedad venezolana está unida”, aseguró en unas declaraciones dominadas por la desorganización, ante el Capitolio, donde se había reunido con senadores, constató la AFP.
Lo que debía ser una rueda de prensa a las puertas del Congreso se convirtió en un mítin descontrolado, con decenas de venezolanos partidarios suyos gritando y jaleando a la opositora.
La policía y los guardaespaldas la sacaron del lugar y la metieron en un coche, sin que se realizara la rueda de prensa anunciada. (I)