Una era acaba hoy para Alemania y probablemente también para Occidente. La mujer más poderosa en la política internacional en los últimos 20 años tendrá un reemplazo tras su decisión de retirarse.

Angela Merkel (67 años) ha sido la canciller de Alemania desde hace 16 años. Llegó al poder tras salir del manto de otro líder alemán, Helmut Kohl, que también estuvo 16 años en el poder (1982-1998).

A ella le reconocen que en todo el tiempo que ha estado le ha permitido a su país tener estabilidad pese a los huracanes políticos que ha tenido que enfrentar hasta el último.

Uno de sus primeros retos fue romper el molde como una mujer líder de Occidente, siendo notorias las imágenes de los primeros años junto con los de los países del G8, todos hombres.

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Poco después tuvo que ser uno de los pilares de la Unión Europea para afrontar la crisis inmobiliaria de 2008 en EE. UU., que le dio un gran remezón a Europa, pero su país fue uno de los que se mantuvieron más fuertes. Fue pieza clave, con ciertas precauciones, para salvar a Grecia y por ende al euro en la gran crisis que vivió ese país y de la que aún afronta sus secuelas. El objetivo principal era salvar la unión monetaria del bloque (el euro). Algunos le reprochan un accionar tardío, pero al final su papel fue fundamental.

Hace 16 años Angela Merkel se convirtió en la primera mujer en ser canciller de Alemania. En esta foto del 23 de noviembre de 2005 se ve cuando se coloca su retrato junto al de sus antecesores en el cargo. Foto: EFE

Además, es una de las pocas que desde sus primeros años llamaba a prestar más atención en el clima pese al rechazo de otros líderes de las potencias. Incluso luego del accidente nuclear de Fukushima (Japón) en 2011, impulsó una ley -que se sigue implementando- para cerrar todas las centrales nucleares y preferir otros métodos de energía renovable.

Otro papel importante en Europa ha sido la relación con Rusia y su presidente, Vladimir Putin, con quien ha tenido varios desencuentros sin que eso haga que se lleguen a romper las relaciones entre ambos países. Ni siquiera por la anexión rusa de Crimea y difícil relación con la Unión Europea.

En Alemania se solía pensar que en cada elección iba a ganar Merkel y, por eso, este domingo todo es nuevo.

El candidato de la CDU, Armin Laschet, y la canciller Angela Merkel, en un acto de campaña en Aachen, Alemania. Foto: EFE

El embajador de Alemania en Ecuador, Philipp Schauer, comenta que su país ha tenido una política más o menos igual los últimos 16 años y eso, tanto a nivel de la Unión Europea como mundial, le ha dado gran estabilidad.

Schauer también señala que la crisis migratoria en Europa y el brexit son otros dos asuntos que han sido importantes para el continente y en estos Merkel ha desempañado un papel importante para que fueran lo menos desestabilizadores que se podía.

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“(La de Merkel) ha sido una etapa de estabilidad y prosperidad y debemos estar contentos por estos 16 años. Es junto con el primer canciller que tuvimos después de la guerra, Konrad Adenauer, que también gobernó más de una década, y Helmut Kohl, uno de los cancilleres más importantes en nuestro país. Pero siempre hay la necesidad de reformas, de cambiar el gobierno. Entonces vamos a entrar a una fase de cambios y eso también es bueno”, dice Schauer.

Para Michel Leví, coordinador del Centro Andino de Estudios Internacionales de la Universidad Andina, es importante recordar que Merkel creció en Alemania del Este (la RDA), con influencia de la Unión Soviética y con un sistema socialista diferente a la parte occidental, donde se formó la República Federal de Alemania -estuvieron divididas hasta los 90-, y con el tiempo se convirtió en una líder de las democracias liberales.

Además de que ella rompió todos los esquemas establecidos en su país: era mujer, divorciada, sin hijos. Mientras que en lo político tiene una capacidad y poder de convicción muy fuerte y también de negociación. Ha logrado mantener relaciones con cuatro presidentes de Estados Unidos y ha consolidado el papel del canciller y será difícil llegar a su nivel para quien la suceda.

“(Alemania) ya antes tenía poder, pero ha aumentado su influencia... mucho se debe a la capacidad de acción e internacionalización que tuvo Merkel en su política”, apunta Leví.

Los candidatos

El pasado viernes Merkel llamó a votar por el candidato de su partido, la CDU (conservador), Armin Laschet, para mantener la “estabilidad” alemana. Sin embargo, es el candidato del SPD (socialdemócrata), Olaf Scholz, el favorito para obtener la victoria, según las encuestas.

El candidato de la SPD, Olaf Scholz, durante un acto en Potsdam, Alemania. Foto: EFE

Lo curioso es que el SPD ha sido por varios años aliado y oposición de la CDU para mantener a Merkel en el poder. El propio Scholz es actualmente ministro de Finanzas y vicecanciller del gobierno. Pero ahora quieren ser ellos el partido líder.

“Necesitamos una renovación para Alemania. Necesitamos un cambio de gobierno y queremos un gobierno dirigido por el SPD”, afirmó Scholz, según AFP.

Los sondeos anticipan unos resultados muy ajustados: SPD con el 25 % en intención de voto y la CDU con el 23 %. Por ende, el que gane necesitará de alianzas en el Parlamento para nombrar al canciller.

Schauer, recuerda que en su país, que tiene 16 estados federales, el canciller es quien gobierna y el presidente tiene un papel más representativo y puede verificar si las leyes que pasaron van de acuerdo con la Constitución, pero es poco común que pase.

Ya el SPD se acercó a los Verdes (ecologistas de izquierda), que aparecen en la encuesta con el 15 % en intención de voto, por delante del partido liberal (12 %).

Entre los retos para el nuevo gobernante, según Schauer, están la parte económica pese a que siguen con crecimiento; el tema de la igualdad, aunque no tienen alta tasa de desempleo, sí hay muchos empleos precarios en el sentido de que no son bien pagados y esto se ha vuelto un punto importante en estas elecciones.

En sus programas electorales, los tres candidatos convirtieron la protección del planeta en una de las grandes prioridades para los cuatro próximos años y se comprometieron a limitar el calentamiento global a 1,5 ºC. Pero los medios para lograrlos varían entre unos y otros. Mientras la izquierda apuesta por una intervención del Estado, la derecha prefiere una acción más importante del sector privado.

“Se está discutiendo la manera de cómo enfrentarlo. Esto tendrá un gasto y será una discusión fuerte porque probablemente en cualquier gobierno habrá participación de los Verdes, entonces tendremos que discutir qué precio estamos listos a pagar para reducir los gases CO2″, comenta Schauer.

“Es necesario tomar el relevo de Angela Merkel para no echar a perder lo que se ha logrado en 16 años”, ha dicho Laschet. (I)