Una original campaña de relaciones públicas busca que la Iglesia Católica reivindique a la manzana.

Con la consigna de que ningún fruto debe ser prohibido, la empresa Dole Sunshine (DSC) le escribió al papa Francisco para a la redimir la manzana.

La calamidad del pecado original —y el papel de la manzana en él— es sin duda alguna el desastre de relaciones públicas más catastrófico al que se ha enfrentado la fruta. Dole Sunshine Company, en honor al Día Internacional de la Fruta el pasado 1 de julio, ha publicado una carta abierta a su santidad, el papa Francisco, a través del diario La Repubblica, solicitando la absolución para la manzana. La compañía Dole está pidiendo cambiar la reputación de este fruto para celebrarlo como el bocadillo “saludable” original en su lugar.

Durante miles de años, la manzana ha enfrentado a este vilipendio después de que Eva diera un mordisco al “fruto prohibido” en el Jardín del Edén. De una manera divertida, que la compañía espera que sea fructífera, se busca revertir esto y ha pedido al papa Francisco que absuelva al fruto de su papel erróneo en el pecado original. La carta —una petición humorística y sin precedentes al pontífice— tiene como objetivo impulsar el diálogo global en torno a la importancia de los frutos para una dieta nutritiva y centrarse en los beneficios de la fruta y su accesibilidad global.

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“Entendemos que solicitar este cambio es una petición audaz y provocativa y, por supuesto, no queremos faltarle el respeto a Su Santidad o a la Iglesia”, dijo Pier Luigi Sigismondi, presidente del Grupo Dole Packaged Foods & Beverages. “Creemos que si podemos resolver esta tergiversación del fruto, podemos comenzar una nueva narrativa global que se enfoque en sus beneficios y cree nuevos hábitos alimenticios más saludables que sean consistentes con nuestro propósito de ofrecer una buena nutrición a todos”.

La carta —publicada en el único periódico que el papa Francisco ha declarado que lee— señala respetuosamente que, a pesar de que la manzana nunca fue mencionada por su nombre en la Biblia, esta fruta, en particular, ha sido objeto de calumnias desde que se asoció erróneamente con el pecado original. Y, en un mundo en el que hay alimentos claramente más pecaminosos y decadentes a los que recurrir, la manzana no debería seguir considerándose prohibida. En cambio, Dsc sostiene que la fruta en sí misma puede ser la heroína y el impulso para un cambio en la conversación en torno a una alimentación saludable y un motor para una mejor nutrición a nivel mundial.

DSC concluye la carta con este humilde, pero convincente, pedido al papa Francisco:

“Por todas estas razones y más, pedimos humildemente la absolución que solo usted puede ofrecer. Un pequeño cambio que puede cambiar el mundo. ¿Consideraría usted la posibilidad de enmendar la Biblia? Solo una pequeña palabra. ¿Sustituir “fruto” por cualquier otro alimento poco saludable, por ejemplo? Es solo una idea. Si esa solicitud suena demasiado ambiciosa, no se preocupe. Lo entendemos. Tal vez entonces un mensaje de apoyo ayudaría mucho a restaurar la fe del mundo en nuestras queridas frutas”. (E)