El Ejército de Colombia informó este lunes que había detonado de forma controlada explosivos que grupos disidentes de la guerrilla de las FARC habían puesto en un helipuerto de la región de Catatumbo, en el que se reciben vacunas contra el coronavirus.

Datos entregados por las autoridades indicaron que dos bombonas cargadas con explosivos fueron puestas en un área del caserío de Cuatro Esquinas, muy cerca del municipio de Teorama, en el departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela, en “donde en días anteriores aterrizó la aeronave que llevó (...) las vacunas contra la covid-19”.

La información añadió que una vez descubrieron los explosivos, artificieros realizaron su destrucción controlada, evitando posibles afectaciones a la población civil.

Los explosivos estaban ocultos en dos bombonas de gas de 40 libras cada una.

Según el Ejército, al utilizar este tipo de artefactos las disidencias de las FARC violan “flagrantemente el Derecho Internacional Humanitario, empleando métodos de guerra no convencionales”.

La Gobernación de Norte de Santander dijo en días pasados que la inseguridad en la zona es uno de los principales inconvenientes para la normal distribución de las vacunas contra el coronavirus, pandemia que deja en el país 2.294.617 contagios y 60.950 fallecidos.

La región del Catatumbo, que abarca 10.089 kilómetros cuadrados, está formada por los municipios de Tibú, El Tarra, Sardinata, El Carmen, Convención, Teorama, San Calixto, Hacarí, La Playa, Ábrego y Bucarasica.

En esta parte del país proliferan los cultivos de coca y operan la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidencias de las FARC, un reducto del Ejército Popular de Liberación (EPL) y bandas de narcotraficantes.

Todos buscan controlar la zona para quedarse con los cultivos ilícitos y los demás eslabones de la cadena del narcotráfico. (I)