Una crisis económica global, la pérdida de cientos de miles de vidas y secuelas físicas y psicológicas para quienes lo han padecido o se han visto afectados por las restricciones que ha obligado a imponer están entre las principales consecuencias que el COVID-19 ha provocado en el mundo desde que apareció hace más de dos años, en los que ha afectado a toda la población sin sesgo económico, de religión o estrato social.

El primer epicentro del virus, denominado científicamente SARS-CoV-2, fue en Wuhan (China), donde se detectó el primer caso el 17 de noviembre de 2019. Sin embargo, aún se desconoce la procedencia de este virus de tipo animal, ni qué especie fue la intermediaria para la transmisión al hombre, pero todo apunta a que pasó a un vendedor del mercado de animales de Huanan, ubicado en la ciudad, y posiblemente desde el pangolín, un mamífero altamente traficado en Asia.

Una investigación del medio chino South China Morning Post reveló en 2020 que, desde que se detectó el primer caso, la expansión fue veloz. Para el 15 de diciembre, el total de personas contagiadas era de 27; para finales de 2019, eran 266; y el primero de enero del 2020 ya eran 381. El primer fallecido por el virus se remonta al 11 de enero de 2020: se trató de un hombre de 61 años.

La falta de medidas biosanitarias, como el uso de la mascarilla o el distanciamiento, facilitan la mutación de la enfermedad. Foto: EFE

A pesar de aquello, no fue sino hasta el 11 de marzo del 2020 que la Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó al problema como una pandemia. El mundo recibió dos meses antes la secuencia genética del virus para que se realizaran pruebas para detectarlo, justo cuando ya había trascendido las fronteras de la potencia asiática.

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Dos años después, el mundo ya cuenta con vacunas para frenar su expansión y cada vez son más los fármacos que estarían cerca de lograr una aprobación.

No obstante, la aparición de variantes de la enfermedad vuelve a complicar cada vez y cuando a los países, que enfrentan nuevas olas de contagios, hospitalizaciones y muertes. Al menos una decena de mutaciones ha sido considerada como relevante por la OMS. Las últimas que han despertado el temor en la gente han sido delta, a la que se atribuye la nueva ola de contagios en Europa; y ómicron, que ha desatado restricciones y cierre de fronteras para el sur de África.

El infectólogo Washington Alemán, director de la Unidad de Prevención de Enfermedades Infecciosas (UPEI) del Municipio de Guayaquil, dice que la pandemia está siguiendo el mismo patrón de cualquier epidemia producida por virus respiratorios.

“Su evolución probablemente tiene que ver mucho con un aspecto cíclico que las pandemias tienen, y que su comportamiento lastimosamente no pueda ser controlado se debe a múltiples factores”, comenta.

Para el experto, uno de estos principales factores es la globalización, que hace que una persona pueda darse la vuelta al mundo en menos de un día, lo cual favorece que poblaciones no vacunadas, infectadas, de regiones con alta transmisibilidad fácilmente puedan llegar a otra región donde la pandemia está controlada o viene con una disminución de casos.

A esto se suma el problema de la vacunación, marcada por la inequidad.

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Ante las restricciones y medidas anunciadas por la variante ómicron, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió a los países una respuesta "racional, proporcional, calmada, coordinada y coherente". Foto: EFE

“Hay países donde hay vacunas guardadas para el doble de su población... como es el caso de EE. UU. y Canadá, que han tenido que regalar vacunas; y estos países tienen un gran porcentaje de población que no quiere vacunarse. Y hay países donde todavía ni siquiera llegan al 2 % de la vacunación, como Haití y otros países pobres, y donde quieren vacunarse y no hay vacunas”, apunta el experto.

La evolución de la pandemia hace que vayan apareciendo diferentes variantes o mutaciones del virus, debido a que hay gente vacunada y el virus trata de escapar y se van creando nuevas mutaciones que luego se trasladan al mundo, refiere Alemán, quien añade que son las responsables de las nuevas olas que se presentan en países donde haya estado controlada.

Una mayor equidad en la vacunación es primordial, asegura.

Alfredo Bruno, microbiólogo experto en virus respiratorios, coincide en que la aparición de las mutaciones es algo propio y esperado de las pandemias de tipo respiratorio, y que las más consistentes aparecen como el resultado de una acumulación de varias mutaciones.

No obstante, señala también que la falta de medidas biosanitarias, como el uso de la mascarilla, o el distanciamiento facilitan la mutación de la enfermedad.

De todas estas mutaciones, que pueden llegar a ser muchísimas, solo unas cuantas van a ser de impacto, y esto hay que vigilar con estudios de genómica, secuenciación, para poder determinar si estas mutaciones van a impactar en lo que es la severidad, transmisibilidad o si pueden evadir al sistema inmune y afectar al tratamiento o diagnóstico disponible”, apunta.

En el caso de ómicron, Bruno manifiesta que no es lo correcto estigmatizar a los países donde se originan las variantes, como es el caso en estos momentos de las naciones del sur de África.

“En Sudáfrica lo que ha ocurrido es que ellos tienen un sistema de vigilancia genómica muy sensible y excelente. No podemos satanizar a un país por hacer lo que debe hacer; y tiene que notificarlo, está escrito en el reglamento sanitario internacional”, apunta.

Desde que las vacunas contra el virus salieron a la luz, las manifestaciones por una exención de derechos de propiedad intelectual para vacunas y suministros del COVID-19 se han vuelto recurrentes. Foto: EFE

En tanto, ambos expertos coinciden en que, mientras el mundo no esté vacuando por completo, sigue el riesgo de tener un virus con mutaciones y van a existir personas suceptibles.

Alemán asegura que los refuerzos de la vacuna van a ser necesarios para luchar contra las variantes y para que grupos vulnerables no se vuelvan suceptibles.

“Las pandemias anteriores han durado dos, tres, cuatro años, y cada nuevo brote no va a ser igual que los anteriores... En algún momento el virus ya no va a tener a quién infectar, porque ya infectó a todo el mundo; hasta que haya gente suceptible, el virus va a seguir infectando, pero llegará un momento en el que ya todo el mundo se infectó. Pero no podemos cruzarnos de brazos hasta esperar a que eso pase”, indica. (I)