Los países europeos tratan de contener la propagación del COVID-19 ante el miedo de un fuerte rebrote en las próximas semanas, incrementando las restricciones a sus ciudadanos o endureciendo las condiciones de entrada a sus territorios al mismo tiempo que Inglaterra decide levantar desde este lunes las restricciones, pero con pedidos de prudencia.

“Creemos que ahora es el momento adecuado para proceder, cuando tenemos el cortafuegos natural” del verano, con las escuelas cerradas y la gente reuniéndose al aire libre, ha dicho el premier británico, Boris Johnson.

Ante la creciente presión de una parte de su Partido Conservador, el Gobierno decidió la reapertura total apoyándose en su exitosa campaña de vacunación: dos tercios de los 55 millones de adultos recibieron ya dos dosis y las vacunas se han mostrado eficaces contra el grueso de hospitalizaciones y muertes.

Desde este lunes, en Inglaterra se levantará la consigna del teletrabajo, podrán reabrir los locales de ocio nocturno, y los teatros y estadios recibirán aforo completo. También dejarán de ser obligatorias las mascarillas en lugares cerrados y el distanciamiento social, decisiones criticadas por expertos en un momento en que los nuevos casos por la más contagiosa variante delta del virus rozan los 50.000 al día

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No obstante, seguirán las recomendaciones de pedir en clubes nocturnos una prueba de la vacunación o un test negativo para entrar, así como llevar mascarillas en lugares concurridos y las restricciones a los viajes internacionales.

En tanto, en Francia se empezó a exigir desde este fin de semana una prueba negativa de COVID de las últimas 24 horas a todos los no vacunados procedentes de Reino Unido, España, Portugal, Chipre, Grecia y Países Bajos y se incluyó en la lista “roja” de países por riesgo pandémico a Cuba, Indonesia, Mozambique o Túnez.

En el país, casi 114.000 personas se concentraron el sábado en diferentes ciudades, según el Ministerio de Interior, para protestar en contra de la vacunación obligatoria para algunos profesionales o de un certificado sanitario para acceder a la mayoría de lugares públicos a partir de agosto.

La variante delta ha trastocado los planes de muchos países europeos que habían relajado las medidas y confiaban en un verano de progresiva normalidad gracias al rápido avance de la vacunación en gran parte del continente.

Pero los contagios vuelven a crecer y se augura un nuevo rebrote desbocado de esta pandemia que ya ha dejado más de 4 millones de muertos en el mundo.

España, por ejemplo, registra un acelerado crecimiento de contagios, especialmente entre jóvenes a quienes todavía no les tocó vacunarse, y tiene a cerca de 8 millones de ciudadanos sometidos a toques de queda.

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Las muertes, sin embargo, se mantienen bajas gracias a los altos índices de vacunación, que fueron celebrados este sábado por el jefe de Gobierno, Pedro Sánchez.

En la turística isla de Mykonos, capital de la fiesta nocturna en Grecia, también hay medidas. Los bailes terminarán pronto tras la imposición de un toque de queda nocturno entre 01:00-06:00, el mismo horario del aplicado en la víspera en la ciudad española de Barcelona.

La agencia europea de control de enfermedades (ECDC) prevé un fuerte repunte de la pandemia hasta quintuplicar el número de casos nuevos de ahora al 1 de agosto. Sin embargo, cree que la cantidad de hospitalizaciones y decesos no crecerá tanto.

Avance del virus en otras partes del mundo

En Brasil, uno de los países más enlutados con más de medio millón de muertes, el impulso de la campaña de vacunación condujo a una mejora de la situación, con una media de decesos diarios de 1.252 esta semana contra casi 3.000 a principios de abril.

Por contra, en el Pacífico, las autoridades australianas no consiguen contener el brote detectado en Sídney tras semanas de confinamiento y ordenaron ahora el cierre de los comercios.

En Estados Unidos, el frenazo en la campaña de vacunación, que se topa con los recelos de los más recalcitrantes, enfrentó a la Casa Blanca y Facebook, al que el presidente Joe Biden acusó de “matar gente” por no combatir la información falsa sobre el virus en la plataforma.

Otro factor de aceleración de la pandemia puede ser la gran concentración de personas ya sea para eventos deportivos, como los inminentes Juegos Olímpicos, o la peregrinación anual de musulmanes a La Meca, que comenzó este sábado.

En Tokio, los organizadores de los Juegos anunciaron la detección de unos primeros casos de COVID-19 en una villa olímpica.

En La Meca, el aforo se limitó a 60.000 participantes, únicamente saudíes o extranjeros residentes debidamente vacunados, lejos de los 2,5 millones de 2019. Además, se emplearán robots para distribuir botellas de agua sagrada y los peregrinos no podrán tocar la Kaaba. (I)