El Congreso del Perú elige este miércoles a un nuevo presidente, el octavo en una década, al día siguiente de la destitución del mandatario interino José Jerí, despedido por falta de idoneidad para ejercer el cargo cuando faltan dos meses para la elección presidencial.
Los legisladores se reunirán a partir de las 18:00 (23:00 GMT) para votar por un nuevo jefe del legislativo, quien automáticamente asumirá la presidencia interina de Perú hasta el 28 de julio, fecha en que se posesionará el gobierno que gane las elecciones del 12 de abril.
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Cuatro congresistas se inscribieron como aspirantes, entre ellos María del Carmen Alva, expresidenta del parlamento en 2021 y portavoz del partido Acción Popular.
Los otros candidatos son José Balcázar, parlamentario de izquierda; Edgard Reymundo, un socialista de dilatada trayectoria; y Héctor Acuña, representante de un partido salpicado por corrupción.
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Tiempos inciertos
“Vivimos en la incertidumbre”, se lamentó Erick Solórzano, médico de 29 años, quien dijo a la AFP que el cambio de presidente unas pocas semanas antes de las elecciones generales acentuó la “angustia” de los peruanos sin resolver los problemas de la vida diaria.
Perú atraviesa desde 2016 una crisis de inestabilidad institucional caracterizada por un poder legislativo dominante sobre un Ejecutivo débil.
De los últimos siete presidentes, cuatro fueron destituidos por el Congreso y dos renunciaron antes de correr la misma suerte. Solamente uno pudo terminar su mandato interino.
Edgardo Torres, un ingeniero industrial de 29 años, consideró que “los presidentes no duran por el tema de la corrupción”. “Nosotros necesitamos un líder en un país tan inestable”, afirmó.
El Congreso destituyó el martes a Jerí por “inconducta en sus funciones y falta de idoneidad” para ejercer el cargo, tras un juicio político relámpago.
Jerí cayó en desgracia en enero cuando la fiscalía le abrió una investigación por presunto “tráfico de influencias y patrocinio ilegal de intereses” tras saberse de una cita encubierta con un empresario chino que hace negocios con el gobierno.
Su situación se complicó este mes con otra indagación sobre “tráfico de influencias” por su presunta intervención en la contratación de nueve mujeres en su gobierno.
Su mandato debía garantizar la transparencia de las elecciones presidenciales y legislativas de abril.
“Esta crisis podría ser una carga electoral para los partidos que colocaron a Jerí en la presidencia, como Fuerza Popular de Keiko Fujimori”, dijo a la AFP Fernando Tuesta, politólogo de la Universidad Católica.
La estabilidad del octavo presidente no está garantizada: “No se puede asegurar que quien reemplace a Jerí pueda llegar a julio de 2026”, apuntó el analista político Augusto Álvarez a la AFP.
Jerí, de 39 años, reemplazó el 10 de octubre en la presidencia a Dina Boluarte, destituida en un juicio político exprés en el cual se alegó su incapacidad para resolver una ola de extorsiones y asesinatos a sueldo.
Jerí enfrentó hasta siete pedidos de censura impulsados por la minoritaria oposición izquierdista y un bloque de partidos de derecha. (I)