Aunque el temor de recibir vacunas elaboradas en tiempo récord pueda hacerse presente en las personas, es mayor la esperanza de contar con inmunidad y el saber que al enfermarse de COVID-19 la sintomatología pudiera ser leve.

Estos cinco compatriotas han podido tener acceso a las vacunas contra el COVID-19 en los países donde residen y no desaprovecharon el avance de las campañas de vacunación o su situación laboral que los convierte en personal de primera línea para lograr estar inmunizados.

Néstor Bravo: ‘Tuve algo de temor, la Sputnik-V no había completado ensayos’

El médico guayaquileño Néstor Bravo recibió la primera dosis de la vacuna rusa Sputnik-V el pasado 3 de febrero y la segunda el 24. Foto: CORTESÌA

Argentina inició la vacunación contra el COVID-19 desde diciembre pasado con la vacuna rusa Sputnik-V que para ese entonces aún se encontraba en la fase 2 de ensayos clínicos, por lo que Néstor Bravo, un médico guayaquileño de 32 años que reside en Buenos Aires desde hace casi cuatro, decidió esperar dos meses hasta que el fármaco completará la fase 3 de pruebas para ponerse la vacuna.

“Al haber tenido ya coronavirus antes dije tengo anticuerpos, me puedo esperar a la fase 3 y eso fue lo que hice, pero aun así sí tuve un poco de miedo porque se conoció de alguno que otro caso con efectos adversos graves, pero ninguno de muerte”, cuenta el compatriota que labora en el Hospital Municipal de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer, donde atiende casos de COVID.

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Bravo cuenta que recibió la primera dosis de la vacuna rusa el 3 de febrero y que a las 12 horas exactas tuvo fiebre, dolor en el sitio de la inyección y malestar general que duró de 6 a 8 horas y dice que, en cambio, cuando recibió la segunda dosis, tres semanas después, no tuvo mayores efectos adversos. “Casi toda la gente que se ha vacunado acá tuvo los mismos efectos e incluso algunos reportaron síntomas respiratorios como estornudos, pero nada grave”, agrega.

“Se cree que la Sputnik da una inmunidad de entre 3 a 6 meses, es lo que estipula la farmacéutica, pero no lo sabremos hasta que alguien sufra la enfermedad, la realidad es que evita las formas graves y que uno termine en terapia intensiva y muera”, refiere el ecuatoriano y dice que eso lo pudo comprobar con una compañera que fue vacunada en diciembre y contrajo el virus hace dos semanas.

El compatriota reconoce que la vacunación en Argentina ha avanzado muy bien y que cada vez son más los rangos de edad que se incluyen gracias a la buena organización logística.

Enrique Espinosa: ‘La inmunidad que da la vacuna de Johnson&Johnson será igual a la de todas’

Enrique Espinosa, de 70 años de edad, se vacunó el 13 de marzo de 2021 en Marblehead, Massachussets, EE. UU., con la vacuna de Johnson&Johnson. Foto: CORTESÍA

Hace un poco más de quince días, Enrique Espinosa, un quiteño de 70 años de edad que vive en la ciudad de Marblehead, en Massachussets, EE. UU., fue vacunado con el novedoso fármaco monodosis de Johnson&Johnson, lo que le brindó la seguridad suficiente para poder tomar la decisión de venir a su país natal por al menos una semana para visitar a sus familiares.

“Me vacuné el 13 de marzo de 2021, después de haber tenido una cita por medio del hospital al que yo acudo. El momento de ir a vacunarme fue un proceso muy bien organizado, con personal muy capacitado y amable… cuando me pusieron la vacuna no tuve ningún temor, más bien estuve tranquilo”, comenta Espinosa, quien vive desde hace más de 20 años en el país norteamericano.

Espinosa comenta que tras recibir la única dosis de la vacuna de Johnson&Johnson no experimentó ningún efecto secundario considerable y que no ha conocido de ningún caso que haya experimentado efectos adversos severos. “Después de vacunarme, gracias a Dios no tuve ningún efecto, solo un pequeño dolor en el brazo en el sitio donde fue aplicada la vacuna, el dolor normal después de una inyección”, dice.

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En cuanto al tiempo de inmunidad que el fármaco le proporcionará, el compatriota dice que le notificaron que, pese a que la vacuna se diferencia por tener una sola dosis, es igual a todas las demás que se están usando en el mundo y que garantiza una inmunidad de por lo menos seis meses.

No obstante, Espinosa dice que, aunque ya se encuentra inmunizado, seguirá tomando las mismas medidas de bioseguridad por la pandemia como ha venido haciendo durante todo este tiempo y que cumplirá con asistir a los controles médicos que las personas vacunadas con Johnson&Johnson deben mantener con sus respectivos médicos de cabecera.

Nicole Naranjo: ‘Todo fue muy organizado y me interesaba vacunarme (con la de Pfizer)’

Nicole Naranjo estudia y trabaja en Filadelfia desde hace más de siete años. Foto: CORTESÍA

Se fue a estudiar a Estados Unidos hace siete años para tener una mejor educación y lograr nuevas metas. Su nombre es Nicole Naranjo, de 25 años, quien vive en Filadelfia, Estados Unidos. Ella pudo acceder a vacunarse por su trabajo.

Ella actualmente cursa un Ph. D. en genética, genoma y biología del cáncer en la Thomas Jefferson University y recibió las dos dosis en enero porque trabaja como investigadora en el hospital universitario y fue parte del programa voluntario para todo el equipo del centro educativo, que culminará en abril.

“Fue todo muy organizado. Recibíamos mail con fechas que nos decían cuándo y dónde ir, lo requisitos que teníamos que llenar, que teníamos que llevar el ID y después quedarnos 30 minutos por alguna reacción negativa a la vacuna”, dice Naranjo, quien añade que le pusieron la de Pfizer y que nunca tuvo dudas y más bien le interesaba vacunarse, porque afirma entender -por su carrera- y confiar en las vacunas, ya que pese a ser nuevas su base de estudio ya tienen mucho tiempo -en referencia a las de ARN-.

Naranjo, de origen guayaquileño, es hija de médicos y le motivó a quedarse allá el hecho de que al ser investigadora, en ese lugar hay más disposición y financiamiento para el estudio del cáncer.

Respecto a la pandemia, comenta que donde ella vive desde enero las cosas han ido mejorando bastante y de a poco los negocios se han ido reactivando. Incluso con el aumento de vacunados ya hay restaurantes que están abriendo a su máxima capacidad. En tanto, en las áreas académicas se continúa el trabajo respetando las recomendaciones para evitar más contagios.

Emmy Núñez: ‘Al principio tenía un poquito de dudas (sobre la vacuna de Moderna)’

Emmy Nuñez pudo acceder a la vacuna gracias a que trabaja en una compañía que provee servicios para personas con discapacidad.

Otra guayaquileña que vive en Estados Unidos es Emmy Núñez, quien hace 22 años emigró y actualmente vive en Long Island, Nueva York. A ella le aplicaron la primera dosis de la vacuna de Moderna en la primera quincena de marzo.

Núñez pudo acceder a la vacuna porque trabaja desde hace 16 años para una compañía que tiene una agencia de provee servicios para personas con discapacidad. Por ello, ella y varios compañeros fueron vacunados en un centro médico.

“Al principio tenía un poquito de dudas. Cuando salieron las vacunas acá en Estados Unidos yo dijo no me voy a vacunar, voy a ser una de las últimas en hacer. Esa fue mi primera reacción. Cuando tuve la oportunidad en el trabajo lo dudé, pero como tengo padres y tres hijos dije mejor prevenir que lamentar. Además varias personas que conozco ya lo habían hecho y mis padres también. Vi que todos ellos no tuvieron efectos secundarios y decidí hacerlo”, cuenta Núñez, quien añade que tal vez hubiera querido esperar a ponerse la Johnson & Johnson, pero se dio la oportunidad con la de Moderna y ahora espera su segunda dosis la segunda quincena de abril.

Comenta que en su sector por ahora no hay mucho problema actualmente con el virus, porque es un lugar residencial y sin congestionamientos ni aglomeraciones, además de muchas regulaciones y hábitos de higiene, pero que el año anterior lo más duro estuvo en Brooklyn, Bronx, Queens y Manhattan.

Agrega que ella estaba a punto de cumplir 21 años cuando sus padres decidieron irse a vivir allá y la llevaron con ellos. Y ahora tienen muchos familiares viviendo cerca.

Alexandra Vélez se puso la de Sinovac y no tuvo ningún problema

A Alexandra Vélez le aplicaron la vacuna china Sinovac, en Chile.

Reside en Chile desde hace 19 años, pero viaja mucho a Ecuador, algo que se ha complicado por la pandemia, cuenta Alexandra Vélez, una guayaquileña de 48 años que vive en Ovalle, en la cuarta región del país del sur del continente.

Vélez comenta que actualmente todo Chile está en cuarentena y toque de queda de 21:00 a 05:00. Además de que donde vive se puede sacar permiso para salir dos días a la semana a través de internet. En este se indica lugar de destino, qué se va hacer y dan dos horas por día (cuatro horas a la semana) para hacer las compras de la casa.

Vélez comenta que se vacunó con la primera dosis de la vacuna de Sinovac el pasado 30 de marzo, luego de haber vuelto a Chile el 12 de marzo tras estar de visita en Ecuador desde diciembre.

“El tema de la vacuna acá es por edades, pero como soy del área de salud tuve opción a vacunarme en marzo”, dice Vélez que también comenta que hay personas menores como su hija de 28 años que accedió a la vacunación porque es parte de los trabajadores que atienden a personas.

“Sí dolió un poco el pinchazo. Luego tuve que esperar unos 30 minutos para ver si tenía alguna reacción, la cual no tuve. Me dieron recomendaciones de que tome mucho líquido y que me ponga hielo en el lugar en la que se aplicó la vacuna”, comenta Vélez, quien agrega que aunque al principio no estaba segura de vacunarse, hablando con su esposo que es médico entendió que debía hacerlo porque tiene otros problemas de salud que podrían complicarla si se contagia y además porque lo más seguro es que en algún momento se pida algún carné de vacunación para poder viajar y eso es importante porque ella visita a sus hijos y otros familiares en Ecuador.

Agrega que el último año ha sido duro porque ella y su esposo han perdido a familiares, amigos y conocidos por el coronavirus. Además del impacto social y personal que implica el cambio de la rutina de cada persona de un momento a otro. (I)