El uso de prácticas esotéricas para invocar o desafiar a los “espíritus del más allá” puede tener consecuencias graves, como lo evidenció un joven de 17 años que desapareció el pasado 20 de agosto en el Río Magdalena, en Barranquilla.
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Familiares de la víctima creen que algo hizo que se ahogara y aseguran que el amigo que jugó con él está traumatizado y ve imágenes sobrenaturales.


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El uso de prácticas esotéricas para invocar o desafiar a los “espíritus del más allá” puede tener consecuencias graves, como lo evidenció un joven de 17 años que desapareció el pasado 20 de agosto en el Río Magdalena, en Barranquilla.