Alrededor de la mitad de plátanos en el mundo están en riesgo de extinción debido a una enfermedad fúngica que amenaza las plantaciones en Asia, África, el Medio Oriente, Australia, Centroamérica y América del Sur.

Se trata de la fusariosis del banano, también conocida como la enfermedad de Panamá, que afecta a los plátanos Cavendish atacando su sistema vascular y reduciendo la cantidad de agua que toman del suelo.

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Este tipo de plátanos son los más consumidos a nivel mundial y representan el 47 % de la producción global. Curiosamente, fueron introducidos al mercado en 1947 en reemplazo del Gros Michel, otro tipo de plátano que sí se extinguió por la enfermedad de Panamá.

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A pesar de que el Cavendish era inmune a este hongo, ya no lo es a su nueva cepa, la TR4, descubierta en 1997.

Cómo se infectan los plátanos Cavendish

La enfermedad fúngica se transmite mediante el movimiento de plantas de banano infectadas, material de siembra y suelo y agua contaminados. Las personas, los vehículos, las maquinarias y los animales son transmisores del hongo.

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Los primeros signos del hongo se manifiestan en las hojas de los árboles que se vuelven de color amarillo, para después tomar un tono marrón y marchitarse. Los bananos se pudren por dentro, algo evidente al abrir la fruta y verla consumida por el hongo.

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Plátanos con la enfermedad de Panamá. Foto: JANE RAY

La respuesta científica

Para evitar la extinción de los plátanos Cavendish, los científicos están trabajando en una versión modificada genéticamente para resistir a la cepa TR4.

De acuerdo con el medio norteamericano Insider, un grupo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Queensland (QUT) está desarrollando una variedad modificada de plátanos Cavendish llamada QCAV-4, que ya ha demostrado ser resistente a la cepa.

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Este tipo de banano ya ha sido plantado con éxito por seis años y podría ser la respuesta a una posible extinción de los típicos plátanos Cavendish. (I)