Este jueves China se declaró favorable a una propuesta de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que se liberen las patentes de las vacunas anticovid, e impulsar así su producción.

La semana pasada Estados Unidos, antaño opuesto a esa idea, causó sorpresa cuando la administración de Joe Biden anunció que había cambiado de parecer. El presidente ruso, Vladimir Putin, también respaldó la iniciativa, que fue originada por India y Sudáfrica, dos países duramente golpeados por la pandemia.

La liberación temporal de las patentes de las vacunas es una medida que numerosos países desfavorecidos o en desarrollo llevan reclamando desde hace meses a la OMC.

Una demanda que se ha topado con la oposición de los laboratorios, que alegan los esfuerzos financieros realizados para la investigación, y de numerosos países desarrollados donde tienen sede los gigantes farmacéuticos.

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China, el primer país que se vio afectado por la pandemia de coronavirus, anunció en la primavera de 2020 que deseaba que las vacunas contra el COVID-19 acabaran siendo un “bien público mundial”.

Pero, hasta ahora, Pekín no ha anunciado ninguna liberación de las patentes de sus vacunas contra el COVID-19.

El jueves, un portavoz del Ministerio chino de Comercio, Gao Feng, consideró no obstante que la OMC puede “jugar un papel positivo” para que las vacunas contra el COVID-19 sean más accesibles a nivel mundial.

“China apoya la propuesta de la Organización Mundial del Comercio para las exenciones de propiedad intelectual de los materiales antiepidémicos como las vacunas anticovid-19”, dijo Gao ante la prensa.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) otorgó la homologación de urgencia a una vacuna anticovid china, fabricada por el laboratorio Sinopharm de Pekín, a principios de mayo.

Una segunda vacuna, fabricada por el mismo laboratorio pero en Wuhan, también fue presentada ante la OMS para que la homologue. (I)