Una nevada cayó el jueves sobre Pekín, tiñiendo de blanco sus calles a dos semanas antes del inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno en la capital de China.

La temperatura cayó a nueve grados bajo cero cuando la capa de nieve cubrió calles, edificios y sedes olímpicas, mientras los transeúntes se las ingeniaban para llegar a sus trabajos en esta megaciudad de casi 22 millones de habitantes.

El frío intenso es algo común en el invierno de Pekín, pero la nieve es menos habitual dado que la ciudad es sumamente seca.

Por ello, los Juegos de Pekín dependerán casi por entero de la nieve artificial.

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Las sedes utilizan sistemas de fabricación de nieve que monitorean la temperatura y la humedad para maximizar la producción.

Los organizadores de las justas aseguran que las máquinas de nieve utilizan energía renovable y no dañarán los ecosistemas montañosos, al tiempo que el agua usada regresará a los reservorios en la primavera cuando se derrita la nieve.

Pero expertos consideran que la dependencia de nieve artificial pone en duda el compromiso de Pekín de celebrar unos Juegos “verdes”.

En enero de 2021, la temperatura en la capital china cayó a su nivel más bajo en más de 50 años, pero sin nada de nieve y muy poco hielo.

Los termómetros cayeron entonces a 19,6º bajo cero, el nivel más bajo desde 1966 cuando alcanzaron 27,4º negativos. (I)