Después de que las naciones occidentales pusieran en la lista negra a los bancos más grandes de Rusia en respuesta a la invasión de Ucrania, muchos rusos corrieron a los cajeros automáticos para hacer fila y poder retirar sus ahorros. Algunos altos ejecutivos de bancos rusos tenían menos razones de que preocuparse. Ya habían tomado medidas para mitigar el impacto de las sanciones en su patrimonio personal, según documentos secretos examinados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés) como parte de los Pandora Papers.

Durante la última década, ocho ejecutivos de cinco de las instituciones financieras más grandes de Rusia (Sberbank, Alfa Bank, VTB, Gazprombank y VEB) explotaron el secreto que ofrece el sistema financiero de los paraísos fiscales para esconder sus riquezas en lejanas jurisdicciones, de acuerdo con los Pandora Papers.

Esos ocho banqueros estuvieron involucrados en una variedad de maniobras offshore en los últimos años, mientras la relación de Rusia con el resto del mundo se volvía cada vez más tensa, según muestran los registros.

Estos movimientos secretos incluyeron cambios de activos justo antes o poco después de que las naciones occidentales sancionaran a las élites y empresas rusas. Algunas de estas sanciones comenzaron en 2014 en respuesta a la adhesión de Crimea por parte de Rusia. Otras se establecieron en respuesta a las actividades cibernéticas de Rusia, su intromisión en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 y su continua agresión en Ucrania y Siria.

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Tres de esos banqueros, según muestran los registros filtrados, utilizaron compañías de pantalla para invertir en propiedades de lujo en Londres y Chipre. Otros cuatro colaboraron en compañías offshore con al menos $ 2.000 millones.

Los documentos muestran que Herman Gref, el director ejecutivo de Sberbank, el banco más grande de Rusia, utilizó una operación en Singapur en 2015 para restructurar un fideicomiso familiar de $ 75 millones vinculado a una maraña de empresas offshore.

Cinco banqueros cuyos movimientos offshore se examinan en este artículo no respondieron a las solicitudes de comentarios del ICIJ. Por otro lado, los otros tres banqueros –el presidente de VEB, Igor Shuvalov, y los fundadores de Alfa Bank, Mikhail Fridman y Petr Aven– negaron haber participado en alguna irregularidad.

Estos banqueros son parte de un grupo de más de 4.400 rusos cuyas actividades offshore están documentadas en los Pandora Papers. Esta investigación se basa en la filtración de más de 11,9 millones de archivos pertenecientes a catorce proveedores de servicios financieros offshore.

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Los registros incluyen los nombres de al menos 42 multimillonarios rusos cuyo patrimonio neto combinado en 2021 fue equivalente al 15 % del producto interno bruto de Rusia. De ellos, al menos doce fueron objeto de las sanciones recientes.

Los banqueros rusos, los oligarcas y otras personas vinculadas al Kremlin “saben muy bien que son vulnerables a las sanciones y habrían tomado medidas para asegurarse de que identificar sus activos sea lo más difícil posible”, dijo Tom Keatinge, director del Centro de Estudios de Delitos Financieros y Seguridad de Londres, en una entrevista. Si los Gobiernos no apuntan también a los representantes y compañías ficticias que apoyan a estas élites, añadió, “las sanciones no valdrán de nada”.

Las sanciones económicas impuestas recientemente por los EE. UU., la Unión Europea, el Reino Unido y otras potencias prohíben que los bancos dentro de sus fronteras realicen transacciones con las empresas rusas que están en la lista negra.

Funcionarios del Gobierno ruso han sido displicentes con los potenciales impactos de la última ola de sanciones contra su país.

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A mediados de febrero, antes de la invasión de Ucrania, el embajador de Rusia en Suecia, Viktor Tatarintsev, dijo al periódico sueco Aftonbladet que las sanciones económicas amenazadas por Estados Unidos y otras potencias “no eran nada positivas, pero no tan malas como Occidente las hace parecer”. “Disculpe mi lenguaje”, dijo Tatarintsev, “pero nos importan una mierda todas sus sanciones”.

Sin embargo, los Pandora Papers indican que a los ocho banqueros cuyas transacciones offshore analizó el ICIJ sí les importa cómo se salvaguarda su riqueza en todo el mundo.

Herman Gref, gerente de Sberbank

Sberbank, el banco donde Herman Gref funge como presidente y director ejecutivo, se convirtió en la institución financiera más grande de Rusia controlada por el Gobierno después del colapso de la Unión Soviética, gracias a sus conexiones con el Kremlin.

Ahora representa alrededor de un tercio de todos los activos bancarios en Rusia.

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Estados Unidos y Reino Unido sancionaron a Gref en respuesta a la guerra de Rusia en Ucrania. Él es considerado un aliado clave de Putin, a quien sirvió como ministro de Desarrollo Económico y Comercio desde 2000 hasta 2007.

Gref se ha pronunciado en contra de las sanciones y el impacto de estas en su banco y en el sector empresarial de Rusia.

“Una gran parte de la economía rusa está ligada a nosotros”, dijo en una entrevista con los medios estatales rusos hace unos años. “Si los clientes del banco se meten en problemas, empezamos a sentir que la tierra tiembla bajo nuestros pies”. Pero desdeñó el impacto de las sanciones en su propio futuro calificándolo como “no muy crítico”.

Los Pandora Papers revelan que, a principios de 2015, mientras las naciones occidentales continuaban sancionando a las empresas y los actores poderosos rusos, Gref hizo grandes movimientos relacionados con sus participaciones offshore.

Asiaciti, una empresa con sede en Singapur que se especializa en servicios financieros offshore, lo había ayudado a establecer y administrar un fideicomiso familiar con activos por $ 75 millones. El fideicomiso estaba en el centro de una estructura de múltiples capas que incluía una fundación en el paraíso fiscal de Liechtenstein, según los archivos filtrados.

Además, los funcionarios de Asiaciti le ayudaron a crear una estructura que incluía una docena de empresas ficticias en las Islas Vírgenes Británicas (BVI), las Islas Caimán y Panamá. Una empresa poseía una propiedad en Moscú valorada en $ 15 millones y otras inversiones valoradas en $ 60 millones, según los registros filtrados.

En junio de 2017, Gref reorganizó “la estructura patrimonial familiar”. Comenzó a cerrar su fideicomiso y transfirió $ 55 millones en activos a su sobrino de entonces 24 años Oskar Gref, un asesor financiero sin experiencia que anteriormente había realizado pasantías en el banco de su tío.

Los registros dicen que Gref eligió a su sobrino “para hacerse cargo gradualmente del manto de la familia” y administrar la riqueza de los Gref porque había estado viviendo fuera de Rusia durante doce años.

En 2018, las autoridades de Singapur auditaron Asiaciti y encontraron irregularidades en la forma en que la firma manejaba a los clientes de alto riesgo. Los oficiales de cumplimiento de Asiaciti expresaron su preocupación por la “falta de documentación adecuada” para un préstamo de $ 30,5 millones que una empresa de Gref le había dado a otra compañía que pertenecía a un asociado de mucho tiempo, Kirill Androsov, quien era el segundo al mando de Gref cuando este fue ministro de Economía.

Asiaciti cerró el fideicomiso de Gref y algunas de sus compañías. Sin embargo, a la par, la firma ayudó a establecer una empresa ficticia controlada por el banquero, con sede en Samoa, una de las jurisdicciones más secretas del mundo.

Los documentos no dicen si la empresa samoana y la fundación de Liechtenstein siguen activas.

Herman y Oskar Gref no respondieron a las solicitudes de comentarios del ICIJ.

Asiaciti se negó a comentar sobre sus clientes y dijo que la firma está comprometida a garantizar que sus operaciones “cumplan plenamente con todas las leyes y regulaciones”.

Los cuatro fundadores y dueños de Alfa Bank

Peter Aven, Mikhail Fridman, German Khan y Alexey Kuzmichev son los fundadores y propietarios de Alfa Bank, el banco más grande de Rusia que no está controlado directamente por el Gobierno ruso.

Estados Unidos y otros países sancionaron recientemente a Alfa Bank. Además, la UE y el Reino Unido congelaron los activos de los cuatro propietarios del banco.

Fridman es un multimillonario nacido en Ucrania que vive en Londres. Antes de ser incluido en la lista negra fue uno de los primeros oligarcas en oponerse abiertamente a la invasión de Ucrania. Aun así, funcionarios europeos responsabilizan al banco de apoyar y beneficiarse de las decisiones del Kremlin.

En correos electrónicos enviados al ICIJ, Aven y Fridman negaron estar involucrados en política. “Nunca tuve una reunión individual con el señor Putin en mi vida”, dijo Fridman.

Los Pandora Papers revelan que los cuatro socios, que crearon compañías ficticias de BVI desde fines de la década de 1990, reorganizaron algunas de sus participaciones después de la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014.

Por más de una década, Aven había controlado una sociedad de BVI que poseía una empresa de inversión, un yate y parte de una villa en Cerdeña, una isla italiana que es un destino popular para los oligarcas. Poco después de que EE. UU. y otras potencias comenzaran a sancionar a empresas rusas clave, creó un fideicomiso que se convirtió en el propietario de la empresa en BVI, según los registros filtrados.

Fridman, según muestran los registros, usó una entidad con sede en Liechtenstein como accionista de una empresa de BVI que tenía $ 5 millones en una cuenta bancaria suiza. Le dijo al ICIJ que la cuenta le proporcionó una tarjeta de crédito que no ha usado “desde que se impusieron las sanciones”. Dijo que no sabía cuánto dinero había en la cuenta suiza.

Los cuatro socios comerciales también parecen haber restructurado varias de las empresas ficticias pertenecientes al Grupo Alfa.

En 2014, por ejemplo, transfirieron, a un “accionista nominal” (prestanombre) en Chipre, las acciones de una empresa ficticia utilizada para brindar servicios de “consultoría” y mantener $ 1.800 millones en activos. La empresa se disolvió en 2019, según datos de BVI.

En respuesta a las preguntas del ICIJ, Fridman dijo que “no se abrieron empresas para evitar sanciones o impuestos”, y que el proceso de restructuración no estaba “de ninguna manera relacionado con sanciones”.

El ICIJ no pudo comunicarse con Khan y Kuzmichev.

Andrey Akimov, presidente del consejo de administración de Gazprombank

Andrey Akimov ha dirigido el consejo de administración de Gazprombank durante casi dos décadas.

Este es el tercer banco más grande de Rusia y recientemente fue sancionado por EE. UU. y el Reino Unido porque está estrechamente vinculado al sector energético. No ha sido sancionado en la UE debido a la dependencia que esa tiene con respecto a la energía rusa.

Akimov fue sancionado por Reino Unido la semana pasada.

El año pasado, Putin le otorgó a Akimov la “medalla de segunda clase de la Orden al Mérito de la Patria” por su contribución al desarrollo de Rusia.

Los Pandora Papers muestran que Akimov fue propietario de al menos ocho empresas ficticias registradas en las Islas Vírgenes Británicas entre 2007 y 2018.

Una de las entidades de Akimov informó en 2017 haber obtenido $ 360 millones en préstamos de una empresa rusa para invertir en un proyecto de bienes raíces comerciales en Moscú. Los registros dicen que se creó otro, con activos por valor de $ 94,4 millones en 2018, para otorgar préstamos e invertir en valores en Chipre.

En 2018, EE. UU. agregó a Akimov a la lista de sancionados “por ser un funcionario del Gobierno de la Federación Rusa”.

Unos meses antes de que se anunciaran las sanciones, según muestran los registros filtrados, los asesores de Akimov transfirieron la propiedad de al menos dos de sus empresas ficticias a una empresa de servicios financieros en Chipre, que figuraba como administradora de un fideicomiso llamado Amathea. Los documentos filtrados no dicen si el fideicomiso pertenece a Akimov y el motivo de la transferencia no está claro.

Akimov no respondió a las repetidas solicitudes de comentarios del ICIJ.

Igor Shuvalov, director de VEB

Otro ruso que usó compañías ficticias para poseer una propiedad de lujo en Londres es Igor Shuvalov, ex vice primer ministro de Rusia y ahora presidente de Vnesheconombank.

También conocido como VEB, el banco de desarrollo financió los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014.

El banco fue sancionado en febrero por Estados Unidos y otros países porque es “crucial para recaudar fondos de Rusia”, dijo el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Con una fortuna personal estimada en $ 102 millones, Shuvalov fue aclamado alguna vez en los círculos empresariales estadounidenses como promotor de sólidas relaciones comerciales entre Estados Unidos y Rusia.

En 2015, Alexei Navalny, el líder opositor encarcelado, documentó que Shuvalov usó una empresa ficticia de las Islas Vírgenes Británicas para adquirir dos apartamentos contiguos en el centro de Londres, en un edificio que había sido la sede de una agencia de inteligencia británica.

Shuvalov y su esposa controlaban la compañía BVI propietaria de los apartamentos y eran accionistas en una segunda empresa, según muestran los Pandora Papers.

Pero las transacciones offshore de la familia Shuvalov fueron más allá del par de apartamentos en Londres de $ 15,3 millones, según revelan los registros filtrados. En 2018, su hija María, que entonces era una estudiante de ballet de 19 años, se convirtió en propietaria de otra compañía de BVI que poseía acciones en una sociedad dueña de un avión Gulfstream.

A través de sus abogados, Shuvalov dijo que “las acusaciones están sesgadas y se basan en parte en información poco confiable”. No respondió a las preguntas del ICIJ.

Yuri Soloviev, ex vicepresidente de VTB Bank

Yuri Soloviev es un banquero ruso-británico que se unió en 2008 a VTB, el segundo banco más grande de Rusia. Un portavoz de VTB le dijo al ICIJ en marzo que Soloviev abandonó el Grupo VTB el 24 de febrero, el día en que Rusia invadió Ucrania. El ICIJ no lo pudo encontrar.

VTB opera como el brazo de banca de inversión del Gobierno, conectando a Rusia con los mercados internacionales. Estados Unidos sancionó a VTB en febrero en un esfuerzo por “cortar una arteria crítica del sistema financiero de Rusia”.

Desde 2008, Soloviev aprovechó sus conexiones con el Kremlin e impulsó el negocio de la unidad de inversión del banco. También cofundó Russia Calling!, un evento que cada año reunió a inversionistas globales con élites empresariales y gubernamentales rusas.

Soloviev hizo algunos movimientos que reorganizaron sus activos offshore a principios de 2014, cuando Rusia ocupó la península de Crimea, y VTB y otros bancos se convirtieron en objeto de sanciones por parte de EE. UU. y la UE. Según los papeles de Panamá, transfirió acciones de una empresa ficticia que había recibido $ 10 millones en honorarios de consultoría a una ciudadana ucraniana llamada Natalya Ulyutina, quien sería su suegra.

Los Pandora Papers muestran que, a partir de 2016, Ulyutina también era propietaria de una empresa de BVI que poseía acciones por un valor de $ 31 millones en CIS Opportunities Fund Ltd. Este fondo estaba a cargo de los gerentes de Investment Capital Ucrania (ICU), quienes asesoraron al presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, sobre la venta de su negocio de confitería. En 2019, los fiscales de Kiev acusaron a la ICU de ayudar a Sergei Kurchenko, un aliado del exlíder de Ucrania Viktor Yanukovych, a malversar fondos públicos.

A través de un portavoz, ICU negó haber actuado mal y le dijo a ICIJ que los cargos tenían motivaciones políticas.

ICU, que hasta hace poco era el mayor accionista de las operaciones rusas de Burger King, también dijo que la esposa de Soloviev, Galina Olegovna Ulyutina, fue consultora de la firma hasta 2014. Pero ICU negó que el banquero estuviera involucrado en las inversiones de la firma.

En febrero, EE. UU. y Canadá emitieron “sanciones de bloqueo total” contra Soloviev y su esposa.

La mujer reportada como su suegra no fue sancionada. La empresa ficticia de la que era propietaria todavía está activa, según los datos del registro de BVI.

Soloviev, que figura en los registros de Pandora Papers como ciudadano británico, también utilizó una empresa de BVI para adquirir un apartamento de $ 1,6 millones en el centro de Londres.

Yuri Soloviev no está sancionado en el Reino Unido.

Según un informe de Transparencia Internacional, más de 700 rusos adinerados obtuvieron la ciudadanía británica entre 2008 y 2015 como parte de un programa que otorgaba visas a extranjeros a cambio de inversiones en bienes raíces.

El polémico programa se redujo más tarde, pero, mientras tanto, 48 rusos que han tenido vínculos con el Kremlin o han sido acusados de corrupción compraron propiedades en Londres por un valor total de $ 2.000 millones, según el grupo de investigación británico.

La nueva ronda de sanciones impuestas por el Reino Unido después de la invasión rusa de Ucrania en febrero tiene como objetivo congelar algunas de esas propiedades. Pero los defensores de la transparencia dicen que las lagunas en las reglas de divulgación de propiedad del Reino Unido dificultan identificar a los verdaderos propietarios de bienes raíces y tomar medidas.

“El Reino Unido, la Unión Europea y los Estados Unidos han anunciado que quieren buscar estos activos. Obviamente es bueno escuchar eso”, dijo Keatinge, del Centro de Estudios de Seguridad y Delitos Financieros. “Pero es demasiado tarde, obviamente”. (I)

Traducción de Paúl Mena Mena y Gino Farfán