En las cuatro décadas transcurridas desde que se documentaron los primeros casos de VIH, científicos han hecho grandes avances en el tratamiento de este virus, transformando lo que era antes una sentencia de muerte en una condición manejable a través de antirretrovirales.

Sin embargo, en los próximos años se podría dar el siguiente paso para hacerle frente a esta enfermedad: encontrar una vacuna.

Un proyecto llamado Estudio Mosaico, llevado a cabo por Janssen, filial de Johnson & Johnson, quienes desarrollaron una vacuna anti-COVID-19 de una dosis, está evaluando un esquema de vacunas para prevenir el VIH, el cual se encuentra en la tercera y última fase de ensayos clínicos, en donde se busca probar la eficacia y seguridad de un medicamento. Se trata del primer prototipo de vacuna en diez años en llegar a este periodo.

¿Cómo funciona esta vacuna?

El esquema de vacunas del Estudio Mosaico consiste en las vacunas Ad26.Mos4.HIV (vacuna Ad26) y gp140 mosaico y de clado C (vacuna gp140).

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Como señala Diario El País de España, este prototipo usa la misma tecnología que fue empleada por Janssen en su vacuna del COVID-19: un adenovirus modificado para que transporte al interior de las células del sujeto el ADN de las proteínas más representativas del virus, de manera que el organismo del paciente cree anticuerpos contra ellas.

El sitio web oficial de este proyecto indica que las vacunas que están siendo evaluadas “no pueden provocar una infección por VIH ni sida”, pues no se elaboran a partir del VIH vivo, VIH muerto, partes obtenidas del VIH ni de células humanas infectadas por el VIH, sino a partir de copias sintéticas (fabricadas en el laboratorio) de partes del VIH.

La idea de este esquema de vacunas es cubrir el máximo espectro de mutaciones posibles del VIH, dado que presenta una gran cantidad de variaciones entre las cepas del virus.

El VIH ha desarrollado la capacidad de generar y tolerar muchas mutaciones en su información genética. La consecuencia de esto es una enorme cantidad de variación entre las cepas del virus, no solo de una persona a otra, sino incluso dentro de un solo individuo. Esto ha complicado el desarrollo de vacunas contra este virus, de acuerdo a un artículo publicado en The Conversation.

Teniendo en cuenta esto, los investigadores construyeron las dosis de la vacuna basándose en secuencias de cepas de VIH que se encuentran en varias regiones del mundo, según describe un artículo publicado en la revista científica Nature. La vacuna tiene distintas variantes de las proteínas gag, pol y env del virus, lo que hace que sea más difícil que el VIH evada la acción de los anticuerpos creados.

Detalles del estudio

El Estudio Mosaico es llevado a cabo en México, Argentina, Brasil, Italia, Perú, Polonia, España y Estados Unidos. De acuerdo a Forbes México, el proyecto está dirigido a hombres y personas trans que tienen relaciones sexuales con hombres y/o personas trans. Se espera que 3.800 voluntarios participen en el estudio.

Asimismo, el protocolo tiene una duración de dos años y medio e implica que los voluntarios asistan a revisión un total de catorce veces a lo largo de todo el periodo.

Las personas que son seleccionadas para participar en el proyecto Mosaico reciben la primera dosis de la vacuna experimental de manera inmediata, la segunda a los tres meses, la tercera a los seis y la cuarta y última al año. En los primeros doce meses se completa el esquema de vacunación. (I)