Más de medio siglo después del último viaje humano a la Luna, la misión Artemis II de la NASA marca el retorno a la órbita del satélite natural, con un lanzamiento previsto este miércoles desde Florida.
El vuelo, de unos diez días de duración, llevará a cuatro astronautas a rodear la Luna —sin alunizar— y a observar su cara oculta, una experiencia que solo una veintena de personas ha vivido.
El despegue del cohete SLS con la cápsula Orión está programado para las 18:24 hora local desde el Centro Espacial Kennedy. Tras dos vueltas a la Tierra en órbita baja y alta, la nave emprenderá un viaje de cuatro días hacia la Luna, la rodeará a una altitud de hasta 14.500 kilómetros y amerizará en el océano Pacífico, frente a California.
Publicidad
La tripulación incluye a Christina Koch, quien se convertirá en la primera mujer en viajar a la órbita lunar; Victor Glover, el primer afrodescendiente en hacerlo; Jeremy Hansen, primer canadiense en esta trayectoria, y el comandante Reid Wiseman. La misión, inicialmente prevista para febrero, fue aplazada por problemas técnicos y condiciones meteorológicas.
Este regreso, sin embargo, reabre una pregunta de fondo: ¿por qué han pasado más de cinco décadas sin volver a la Luna? La explicación tiene menos que ver con la capacidad tecnológica que con factores políticos y económicos que han condicionado la exploración espacial.
El punto de partida es el programa Apolo. En 1961, el presidente John F. Kennedy impulsó la carrera lunar, pero tras el éxito de 1969 el interés político decayó. El presupuesto de la NASA comenzó a reducirse y el programa terminó en 1972 sin una nueva meta que justificara su continuidad.
Publicidad
Publicidad
En las décadas siguientes, la estrategia se centró en la órbita terrestre baja. Bajo Richard Nixon, se impulsó el transbordador espacial, que resultó costoso y estuvo marcado por tragedias como los accidentes del Challenger y Columbia, limitando nuevas ambiciones.
Intentos posteriores de volver a la Luna, como los promovidos por George H. W. Bush o el programa Constellation, fracasaron por sus altos costos y falta de respaldo político. A esto se sumó la prioridad de la Estación Espacial Internacional, que absorbió recursos durante décadas.
Publicidad
El programa Artemis intenta romper ese ciclo. Basado en alianzas internacionales y cooperación comercial bajo los Acuerdos de Artemis, busca establecer una presencia sostenida en la Luna y preparar misiones a Marte. Según la hoja de ruta actual, el alunizaje tripulado no ocurrirá antes de 2028.
Aun así, Artemis enfrenta los mismos desafíos estructurales: altos costos, dependencia política y necesidad de apoyo sostenido. (I)






