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Anuncio de reformas económicas en Argentina provoca ‘cacerolazos’ en contra de Javier Milei

Los ‘cacerolazos’ volvieron a las calles 22 años después de la peor crisis de Argentina. El presidente Javier Milei apenas tiene 11 días en el cargo.

La gente golpea sartenes y ollas durante una manifestación contra el nuevo gobierno del presidente argentino Javier Milei frente al Congreso Nacional, en Buenos Aires el 20 de diciembre de 2023. Foto: AFP

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El anuncio del presidente argentino Javier Milei de enviar un proyecto de ley para la modificación del Estado provocó protestas desde la noche del miércoles y esta madrugada en las calles de Buenos Aires.

Javier Milei presentó en cadena nacional de radio y televisión un ambicioso proyecto que prevé reformar más de trescientas normas y leyes.

La intención del mandatario ultraliberal, de profesión economista, es desregular los sectores de la economía que a su juicio están atenazados por una maraña de disposiciones burocráticas y proteccionistas que impiden que repunte la inversión productiva y que la actividad económica se fortalezca.

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“Hemos detectado, entre leyes, regulaciones y demás normativas que dificultan el funcionamiento de la economía y una sociedad libre, cerca de 380.000 regulaciones. Queremos desmontar esa máquina de impedir”, declaró este jueves en radio Rivadavia.

Captura de pantalla obtenida de un video distribuido por la Presidencia de Argentina muestra al presidente Javier Milei (c) entregando un mensaje a la nación desde el palacio presidencial de la Casa Rosada en Buenos Aires el 20 de diciembre de 2023, acompañado de su equipo de gobierno. Foto: AFP

Pero la batería de medidas para desregular la economía y el sector público fue recibida con desagrado por un sector de la ciudadanía.

La movilización nocturna, que se prolongó hasta bien entrada la madrugada, también se dejó sentir en diversos barrios de la capital y otras ciudades del país, donde los vecinos protagonizaron una ruidosa protesta desde sus ventanas y balcones haciendo sonar cacerolas y utensilios domésticos.

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‘Cacerolazos’

Entre la medianoche y la madrugada de este jueves las calles de Buenos Aires se cubrieron con el estruendo metálico que genera golpear utensilios de cocina contra cacerolas. Acompañados por bocinazos y bajo el grito de “¡El pueblo no es casta!”, centenares de personas rodearon la sede del Congreso de la Nación, en Buenos Aires, para protestar contra la terapia de choque económica decretado por el presidente Javier Milei.

Armado con una cuchara de madera y una cazuela vieja, Darío, un trabajador ferroviario de 55 años, observaba con un gesto de aprobación a los manifestantes que se colgaban de las rejas del Parlamento para arengar a la multitud cercana. Su indignación como ciudadano y como trabajador lo había llevado hasta ese lugar, confesó a EFE.

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“Las medidas que anunció Milei por decreto, tras cumplirse cuarenta años de democracia, es una cosa impensada en la Argentina. Sentí en mi corazón la necesidad de estar acá para mostrar mi desaprobación. Estoy lleno de alegría por ver que miles de argentinos han sentido lo mismo”, expresó.

Durante la tarde del miércoles, unas 3.000 personas, convocadas por organizaciones sociales y de izquierda, tomaron bajo la atenta mirada de una muralla policial la Plaza de Mayo para así mostrar su aversión a las políticas de ajuste del Gobierno ultraliberal.

Trescientas medidas

Por la noche, Milei apareció en una cadena nacional de television rodeado de su gabinete en pleno para anunciar un plan de desregularización de la economía y el sector público con más de 300 medidas que desregulan leyes y normas, aunque se limitó a leer sólo treinta de ellas. El descontento por los nuevos anuncios cundió rapidamente.

“¡Unidad, de los trabajadores! Y al que no le gusta, ¡se jode!”, fue otra de las consignas repetidas por la multitud que llegó hasta el Parlamento y permaneció allí hasta altas horas de la madrugada.

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Para Juan Ignacio, un abogado previsionalista de 31 años, lo que empezó como una breve muestra de hartazgo en la esquina de su casa antes de irse a dormir, se transformó en una procesión que abarcó una veintena de cuadras, desde el barrio porteño de San Telmo, hasta la Plaza del Congreso en Balvanera.

Vista aérea de manifestantes en la Plaza de Mayo durante la primera manifestación contra el nuevo gobierno de Javier Milei en Buenos Aires, tomada el 20 de diciembre de 2023. Foto: AFP

“Arrancó en la esquina, pero junto a mi novia y unos vecinos empezamos a marchar para acá. Las medidas horrendas que acabamos de escuchar, como la derogación de la ley de Góndolas, son una vergüenza. Este tipo (por Milei) vino a arrasar con los derechos de los trabajadores y el pueblo”, relataba, mientras golpeaba con tenedor una olla usada.

Leyes simples como la de góndolas, la de alquileres y la de abastecimiento, aprobadas durante el mandato del expresidente Alberto Fernández (2019-2023), apuntaban a regular el mercado de las necesidades básicas de la clase media. También han sido las primeras en ser derogadas por el decreto de urgente necesidad (DNU) firmado el miércoles por Milei.

Tras ver el anuncio presidencial por televisión, Natalia, una informática de 30 años, decidió seguir el ruido que generaban los autoconvocados y unirse a la marcha. Ella deposita sus expectativas democráticas en los diputados y senadores de Argentina.

“Después de las elecciones, lo primero que pensé fue: tenemos un Congreso diverso que traerá debates interesantes. Entendemos que tiene que haber reformas, pero gobernar un país es gobernarnos a todos”, reflexionaba anoche.

Protestas históricas

Las protestas, surgidas de manera espontánea, se multiplicaron en distintos barrios de la ciudad, así como en la periferia del conurbano y la ciudad de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires. En todos los casos, la Policía evitaba esas zonas como si fuesen radioactivas.

Los ‘cacerolazos’ son el símbolo por excelencia de los argentinos, que recuerdan el principio del fin de una sociedad saturada por las crisis económicas. Nacieron durante las protestas de 2001, que se saldaron con 39 muertos y la renuncia del entonces mandatario Fernando De la Rúa (1999-2001).

Las reminiscencias del pasado se hacen presentes mediante el ruido hueco que produce el metal en manos de los atormentados ciudadanos, en sus voces de desaprobación hay temor y ansiedad generalizada, pero también esperanza de un cambio verdadero. (I)

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