La letra Ñ ha servido para poder escribir un sinnúmero de palabras que la llevan, enseñar, acompañar, años, araña, entre muchas otras. Sin embargo, no entró en el diccionario de la Real Academia Española hasta 1803. La RAE la establece como la decimoquinta letra del abecedario español, que no existe en el orden latino internacional. Además, representa el sonido consonántico nasal palatal /ñ/.

Origen

Esta letra nació de la necesidad de representar un nuevo sonido, inexistente en latín. De acuerdo con el sitio Aula Hispánica, determinados grupos consonánticos latinos como gn, nn o ni evolucionaron en las lenguas romances hacia un sonido nasal palatal. Durante el siglo IX, nacieron tres diferentes modos de representar el sonido de la eñe:

1. Con una doble ‘n’ (‘nn’) como en la palabra ‘anno’ (año).

2. Con un ‘gn’ como en la palabra ‘lignu’ (leño).

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3. Con un ‘ni’ seguido de una vocal como en la palabra ‘Hispania’ (España).

En el castellano medieval escogió el dígrafo nn, que se solía representar abreviadamente mediante una sola n con una rayita más o menos ondulada encima: la ñ. Sus orígenes se pueden ver en distintas palabras como, por ejemplo, el caso de año, annus latino con una n doble. Más de 15.700 palabras en castellano la contienen y más de 350 comienzan por esa consonante con sonido nasal palatal.

En el siglo XIII, la reforma ortográfica del rey Alfonso X el Sabio, que buscaba establecer las primeras normas del castellano, se decantó por la ñ como la opción preferente para reproducir ese sonido.

Según señaló el profesor Gómez Asencio, de la Universidad de Salamanca, este nuevo método permitió “ahorrar pergamino y facilitar el duro trabajo de los monjes escribanos”.

Los teclados sin ‘Ñ'

En 1991, la entonces Comunidad Económica Europea propuso comercializar teclados sin la letra ñ, una iniciativa rechazada por políticos e intelectuales hispanohablantes, entre ellos, Gabriel García Márquez.

“El problema es que el inglés es la lengua dominante y no tiene ni esa letra ni ese fonema, y todo lo que no tenga el inglés parece extraño en el mundo”, indicó a BBC Mundo el profesor Julio Calvo, de la Universidad de Valencia. (F)