Los sectores de la alimentación y la agricultura deben desempeñar un papel decisivo en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos (RAM). En muchas partes del mundo, incluido Ecuador, el uso de antibióticos es mayor en los animales que en los seres humanos y esto aumenta con rapidez a medida que crecen las poblaciones y se incrementa la demanda mundial de alimentos.

“La propagación de la RAM es más rápida que la capacidad de los científicos para desarrollar nuevos antimicrobianos y está amenazando los sistemas alimentarios, la seguridad alimentaria, la inocuidad alimentaria, los sistemas de asistencia sanitaria y las economías de todo el mundo. Nuestra única solución es adoptar medidas estratégicas para que los antimicrobianos que tenemos sigan siendo efectivos. No es demasiado tarde, pero se acaba el tiempo para impedir que empeore esta devastación, indica la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En Ecuador, las industrias y personas que se dedican a la crianza de animales se han dado cuenta de que utilizar antibacterianos evita que esos animales se enfermen o tengan problemas durante su crecimiento, por lo que se los dan de manera indiscriminada junto con el alimento balanceado, dice Enrique Terán, docente de la Universidad San Francisco de Quito.

Esos productos de origen animal van a venir con la memoria de exposición al antibacteriano usado. Entonces, cuando alguien come la carne de un cerdo, vaca o pollo, ya viene con bacterias propias modificadas que cuando entran al organismo del humano transmiten esa resistencia paracelular y nos complican la historia y vemos resistencias que vienen de origen animal”, añade.

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Los organismos de control deberían actuar, especialmente, sobre los que elaboran el alimento balanceado para que no añadan antibacterianos de uso humano y supervisar que la producción excluya este tipo de productos que causan un problema en la salud humana, dice el experto.

De hecho, el uso de antibióticos ha llegado a tal punto en el país que especies silvestres icónicas como las tortugas gigantes de Galápagos son afectadas. Un estudio realizado por la Fundación Charles Darwin encontró que varios quelonios tienen antibacterianos en su organismo, pese a no haber recibido algún tratamiento médico.

Esto se da porque los quelonios interactúan con ciertos hábitats que han sido contaminados con antibióticos a través de animales, como ganado vacuno, perros o gatos.

La falta de agua potable y adecuados sistemas de saneamiento en las granjas y los entornos comunitarios promueven la aparición y la propagación de infecciones resistentes a los medicamentos, añade la FAO.

“En todo el mundo, personas, animales y plantas ya están muriendo a causa de infecciones que no pueden tratarse ni siquiera con nuestros tratamientos antimicrobianos más fuertes. Si no se controla la RAM, la próxima pandemia que enfrentemos podría ser bacteriana y más mortal si los medicamentos necesarios para tratarla no funcionan”, dice María Helena Semedo, directora adjunta de la FAO.

Según especialistas y entes internaciones, la RAM ya no es una amenaza futura. “Está sucediendo aquí y ahora, y nos está afectando”, indica Semedo e insta a mayores controles. (I)