En tiempos atravesados por la incertidumbre, aferrarse a los principios no es una opción, sino una brújula.
Para Roque Sevilla, fundador y presidente del directorio de Grupo Futuro, los valores no solo orientan decisiones empresariales, sino que marcan el rumbo frente a los cambios acelerados del mundo. Ese ideario se sintetiza en un acrónimo: Raíces, que reúne los pilares del holding –responsables, apasionados, íntegros, creativos, excelentes y sostenibles– y que define su forma de liderazgo.
Durante 2025, el grupo dio un paso decisivo al incursionar en el sector aeroespacial, un movimiento que puso a prueba varios de esos principios. “Debimos ser creativos, apasionados y actuar con excelencia, para hacer el primer negocio aeroespacial”, señala Sevilla.
Roque Sevilla: El problema no es solo el modelo sino que no nos gobiernan los mejores
La ausencia de antenas satelitales en la zona ecuatorial abrió una oportunidad estratégica: levantar una estación terrena y desplegar antenas en África, Indonesia y las islas del océano Pacífico. El proyecto superó su primera gran validación cuando la Agencia Francesa Aeroespacial contrató al grupo para el seguimiento de un lanzamiento desde la Guayana Francesa. “Ya superamos una primera prueba, porque la Agencia nos contrató para hacer el seguimiento de un lanzamiento de un cohete desde la estación de lanzamiento de la Guayana Francesa y fue 100 % exitosa”.
La apuesta espacial no es un fin en sí mismo. La meta es aplicar tecnología satelital para atender desafíos terrestres: cambio climático, calentamiento global o condiciones agrícolas. Desde el espacio, explica el empresario, es posible recopilar información clave para diseñar respuestas concretas a estos retos.
En su visión, el liderazgo no se concentra: se comparte. Formar relevo implica coherencia y ejemplo. “Cuando uno se dice responsable o íntegro y se presenta una situación de dudoso comportamiento, pues hay que ser íntegro y hay que ser responsable”, enfatiza.
Ceder responsabilidades a quienes ocupan el segundo o tercer nivel jerárquico es, para él, una práctica indispensable. “Los jefes deben confiar en que las cosas saldrán bien; y si van mal, somos corresponsables. El error o el éxito es compartido… Ambos son parte de la gestión”. En esa lógica, fracaso y acierto se asumen con la misma solidez.
A los 79 años, el empresario afronta una decisión que considera tan estratégica como cualquier inversión: retirarse en el momento oportuno. “Yo me voy a retirar y estoy en el proceso de entregar el testigo”, afirma, decidido a evitar prolongar su permanencia más allá de lo necesario, como –según comenta– ocurrió con su tenista favorito, Rafael Nadal. (I)


