POR Sonia Yánez Blum (Twitter @soniayanezblum)

¿Encontrar el amor por internet es posible? Sí.

¿Quedarme en cero con mis ahorros por culpa del nuevo amor? Sí, puede pasar.

¿Soy profesional, no me dejo engañar? Un ingeniero en software de EE. UU. invirtió más de 200.000 dólares en criptomonedas por confiar en su nueva pareja digital que tenía un tío experto en inversiones con bitcoins.

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No hay receta perfecta para el amor, pero sí hay una fórmula que te hace presa fácil de las criptoestafas: dinero rápido.

Tengo muchas historias cercanas de mujeres y hombres que encontraron el amor a través de internet, sea en sitios de citas o por conectar a través de sus redes sociales. Todos son profesionales de mediana edad, a quienes la vida les cambió gracias al cupido digital.

Ellos vencieron no solo el miedo a confiar en alguien a través de una pantalla, sino también el saber elegir en quien confían. Las estafas en sitios de cita siempre han existido. Así como los locos que luego te acosan y confunden las cosas y debes bloquearlos. Pero ahora hay un peligro latente: el engaño a través de criptomonedas o como lo llaman cryptorom (criptorromance).

‘Me enamoró, me ilusionó y se me llevó $ 250.000′: Tinder, otra vez en la polémica. Entre las aplicaciones por pago es de las más descargadas en Ecuador

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Y, en el caso de Big Money, familias enteras que vieron en redes sociales cómo bodas se armaban con ese dinero ganado y que negocios crecían bajo el pago del 90 % de interés para sus inversiones. De esta forma, las redes sociales y sitios de citas se han convertido en validadoras de ofertas económicas dudosas que rompen familias y se llevan vidas.

¿Por qué es tan fácil estafar en sitios románticos online?

Simple. Hemos dado ese primer paso. Confiamos que vamos a encontrar a la persona. Estamos con las defensas bajas. El deslizar la foto para decir me gustas tiene una gran carga de confianza para dejar ver al otro que te interesa. Luego viene el intercambio de frases que te hacen admirar por su éxito en el mundo de las finanzas. Su generosidad por enseñarte cómo iniciar en el mundo del bitcoin porque quiere compartir su buena suerte. Los estafadores básicamente conocen a las víctimas en aplicaciones de citas populares, antes de pasar la conversación a WhatsApp y bombardear a la víctima con mensajes coquetos hasta convertir la conversación en criptomonedas.

“A la gente se le hace fácil creer que su nuevo novio en línea es un inversionista exitoso que, al poco tiempo, ofrece consejos de inversión de manera informal. Estas supuestas oportunidades de inversión a menudo implican el comercio de divisas o de bitcoin y otras criptomonedas. Y cuando las personas siguen este supuesto consejo de inversión, terminan perdiendo todo el dinero que creyeron invertir”, dice en su texto principal el informe de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos.

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Las víctimas son personas comunes, en su etapa más vulnerable: la búsqueda del amor y todos sabemos esa frase de para amar hay que confiar. Entonces, los sitios de citas ofrecen un gran menú de personas listas para confiar, abrir sus corazones y expectativas que quedan devastadas financiera y emocionalmente por expertos en fraudes románticos.

Los ciberdelincuentes saben qué decir, mostrar y ofrecerte. Pasan meses ganándose la confianza de las personas que se citan en línea, utilizando el romance y promesa de dinero o retornos de ganancias criptográficas rápidas.

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Se muestran como expertos en el tema, o empiezan a contarte sobre algún familiar o amigo al que le ha cambiado milagrosamente la vida y que lo ha inspirado en invertir. Luego te invita a compartir esas ganancias y camino al éxito. Y confías.

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Al final, cero ahorros, deudas con terceros para encontrar dinero para invertir y daños financieros irreparables, además de un trauma emocional y psicológico duradero que te persigue y atormenta.

El estafador, haciéndose pasar por un exitoso comerciante de criptomonedas, ofrece mostrarle a la víctima cómo invertir su dinero para obtener ganancias rápidas y de bajo riesgo.

A finales del 2021, Interpol alertó a 194 países sobre los estafadores informáticos en servicios de citas. El FBI advierte a las personas que las “estafas románticas”, muy parecidas al documental de Netflix, The Tinder Swindler, están en aumento y cada vez más relacionadas con la criptografía.

Y dentro de todo, un dato desconcertante. Una encuesta reciente de eToro mostró que el 33 % de los estadounidenses tienen más probabilidades de tener una cita con alguien que hable sobre criptomonedas, y sus deseos para una segunda cita son mayores: unir el romance con ganar dinero es un buen coctel. Se mezcla la pasión y la ambición.

En Ecuador, ¿cómo estamos?

Big Money generará documentales, novelas o quizás más noticias. Hay muerte, poder, redes sociales y grupos oscuros detrás. A quién denunciar, si viste en las redes sociales y WhatsApp que muchos tenían dinero en bolsas de basura de lo bien que les iba. Si a eso le sumas la muerte del principal sospechoso, el miedo vence a la indignación.

Por otro lado, es muy difícil que salgan casos a la luz pública sobre estafas con dinero real en sitios de citas, pero existen, aunque no se denuncien. Tenemos miedo del qué dirán y de comunicar a los cuatro vientos que fuimos engañados.

Y cuando esas estafas cruzan hacia la frontera de las criptomonedas, es más turbio el desenlace: no hay leyes ecuatorianas que regulen el aspecto digital en inversiones, dinero, cyberbulling o injurias digitales, así que la opción más real que se toma es no denunciar.

Ese es el caso de Sandra, soltera de 47 años que conoció en Tinder a un minero de Piñas. Las señales de alerta le pasaron desapercibidas: fotos en su perfil con lingotes de oro. A los pocos días, sus conversaciones eran sobre dinero. Verlo comer, un menú económico en el patio de comidas de la terminal terrestre, cosa que no haría un millonario del oro ecuatoriano, no significaron nada. Hablaban y se calmaba. Solo cuando después de entregar 15.000 dólares por la compra de un vehículo que nunca llegó, y las amenazas a su teléfono al pedir el dinero, la hicieron enterarse de que había sido estafada. La denuncia nunca fue su opción.

Del CryptoRom al Pig Butchering

En Ecuador, el bitcoin no es reconocido legalmente como un medio de pago. Sin embargo, según los registros de bases de datos internacionales, como Exchange, las compras y las ventas de esa moneda virtual suman alrededor de $ 400 millones por parte de residentes en el país. Esas operaciones, que se hacen a través de internet, son permitidas.

El inviertes $ 2.000 y se te convierten en $ 2.500 en la primera semana y es muy sencillo retirar en monedas las ganancias con un solo clic. Puedes acceder al dinero, así que ha resultado confiar en tu nuevo amor experto en Crypto.

Estás listo para el matadero. Si, a la nueva estafa criptográfica llamada ‘Pig Butchering’, porque mezcla la intimidad de las estafas románticas con el salvaje oeste de las estafas criptográficas. En este engaño, se hace referencia a las víctimas como cerdos que se preparan para el matadero: se crían para obtener ganancias sustanciales bajo la promesa de “amor eterno” y grandes ganancias que garantiza un vida de ensueño, vacaciones permanentes gracias al dinero fácil. Pero no sólo ocurre con el amor. En enero de 2022, un ingeniero de software estadounidense llamado Steve Belcher dijo que perdió $ 1.6 millones después de caer en una estafa de matadero de cerdos, porque pudo sacar pequeños fondos y esto lo hizo invertir todo su fondo de jubilación, ahorros de la familia y más.

Cuando las víctimas comienzan a ver instantáneamente supuestas ganancias, incluso podrás retirar algo de dinero en algún momento. Pero luego, cuando deseas retirar todo tu saldo, es cuando te das cuenta de que has sido una víctima porque dicen que generalmente hay una multa o tarifa, y es de cientos de miles de dólares.

Pasan los días y este sistema de estafas tiene mayoritariamente un desenlace: el tiempo es el verdugo. El dinero de la víctima se agota y las pérdidas a nivel psicológico, materiales y hasta de salud no se recuperan. El principal escudo siempre será dudar, informarse y buscar alternativas de financiamiento estable y no mágicas.

Y el amor, bueno, ese llega también por internet es cierto. Doy fe de ello. Pero si en la vida fuera de pantalla solo se habla de dinero, y en los chats de citas también, algo malo pasa.