Métricas internacionales dan cuenta del aumento del consumo de contenido pornográfico en todo el mundo y Ecuador no es la excepción. Si bien estos índices tenían una curva de ascenso pronunciada prepandemia, el virus jugó un papel fundamental para que los números se disparen, ya que las personas están más tiempo en casa y pueden acceder a este tipo de contenido fácilmente.

Desde el 2018 dos páginas web de contenido para adultos se han posicionado dentro del top 10 de los sitios más visitados en Ecuador. De hecho, con corte hasta agosto, estos sitios constaban en el listado del 2021 ocupando los puestos seis y siete, según el informe Ecuador digital de la empresa Formación General. La previsión es que al finalizar el año también terminen en el ranking.

Estas dos páginas acumularon solo en agosto pasado 3.521 millones de visitas a nivel mundial, consiguieron una duración media de visita de 18 minutos y obtuvieron una tasa de rebote del 24 %. Cifras “envidiables” para cualquier sitio web, según la empresa de analítica web Semrush.

Sitios web más visitados en Ecuador (agosto 2021, ranking Semrush)
1. Wikipedia.org
2. YouTube.com
3. Google.com
4. Facebook.com
5. WhatsApp.com
6. Xnxx.com
7. Xvideos.com
8. Live.com
9. Pinterest.com
10. Eluniverso.com

El principal canal de acceso a estas plataformas que tienen los ecuatorianos y el resto de habitantes del planeta es el teléfono móvil. Así lo detalla un informe de Pornhub, la página de contenido sexual más grande del mundo. A diario 130 millones de usuarios visitan este sitio.

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Desde el año pasado (por la pandemia) la tecnología ha jugado un papel más pronunciado en nuestra vida diaria, como fuente de entretenimiento y como nos comunicamos con amigos, familiares y compañeros de trabajo. Muy a menudo, es la misma tecnología que usamos para tocarnos a nosotros mismos”, indica el informe.

El 84 % de todo el tráfico de Pornhub en todo el mundo es por teléfonos móviles. El 80 % de eso provino de teléfonos inteligentes, que vieron crecer su participación en 4,7 % en 2020. Mientras que el tráfico de computadoras de escritorio y portátiles se redujo a solo el 15 %.

Carlos, de 33 años, gusta de este tipo de contenidos. Él visita al menos cuatro veces por semana estos sitios: “La verdad es que desde que estoy en teletrabajo he aumentado el consumo de este tipo de videos”, dice.

Aunque añade que no es necesario entrar a estas webs para ver contenido pornográfico: “Estoy en un chat de WhatsApp con amigos del colegio y allí suelen compartir cosas (videos pornográficos). Claro, si quieres ver algo más personalizado debes ir a la web. Yo casi siempre utilizo mi celular”.

Para el psicólogo Jorge Escobar, el “ver y disfrutar” las actividades de otros, entre ellas las sexuales, ha sido normal a través de la evolución del hombre aunque ahora está más al alcance debido al acceso a la tecnología.

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“El ver la pornografía lo que nos dice es que es gratificante ponerse en el papel de otro aunque uno no haga absolutamente nada y se esté quieto. Esto es parte de la dinámica social en la que nosotros encarnamos personajes a través de imaginarios y leo revistas, veo videos para vivir una vida momentáneamente placentera y tener esos instantes”, dice.

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Sin embargo, el problema es cuando la persona no se puede desconectar de la pornografía: “Hay algunas personas que pueden ver porno ocasionalmente y no sufrir efectos secundarios considerables, pero muchas personas, incluyendo adolescentes y preadolescentes con cerebros altamente plásticos, se encuentran usando el internet de alta velocidad compulsivamente para ver porno específico para sus gustos, lo que los desconecta de su sexualidad en la vida real”, dijo el psicólogo Philip Zimbardo al portal Psychology Today.

Si bien la ciencia está dando aún sus primeros pasos en la investigación de las consecuencias neurológicas del consumo de pornografía, hay evidencias del impacto a la salud mental y la actividad sexual de sus usuarios.

El cerebro responde a la estimulación sexual liberando dopamina, un neurotransmisor asociado principalmente a la anticipación de recompensa que actúa también en la programación de recuerdos e información en el cerebro. Cuando las explosiones de placer y recompensa son antinaturales generan potentes niveles también antinaturales de habituación en el cerebro.

Es por esto que los productores pornográficos están yendo un paso más allá al introducir temáticas nuevas y más fuertes, ya que sus clientes están desarrollando una tolerancia al contenido habitual, indica un estudio del Instituto Max Plank de Desarrollo Humano de Berlín.

De ahí que en los sitios para adultos haya categorías como “forzada”, “dominación”, “dominatriz”. Además, de las steps, es decir, stepsister, stepmother o stepfather, que en español significan hermanastra, madrastra y padrastro, respectivamente.

El acceso al smartphone también ha sido clave. En Ecuador hay 14,8 millones de líneas móviles y la mayoría de los 14,25 millones de usuarios con acceso a internet en el país navega a través de un celular.

Los dispositivos Android son los más usados para ver pornografía en el país y en toda América del Sur, afirma Pornhub. Los usuarios de Android tienen un 95 % más de probabilidades de ver contenido sexual asociado a la “realidad virtual”, “hentai”, “cosplay” o “dibujos animados”.

El uso de teléfonos inteligentes ha masificado el acceso a la pornografía. Foto: Archivo.

Estas categorías están siendo impulsadas por las nuevas generaciones. La mayoría de usuarios que actualmente ven pornografía tienen entre 18 y 44 años. Además, indica Pornhub, en este tiempo de pandemia se evidenciaron, por primera vez, búsquedas en su sitio web con las palabras “covid”, “corona” y “coronavirus”.

Y para responder a esta demanda, la industria de contenido para adultos empezó a producir videos sexuales con actores utilizando mascarillas o aparentando estar en “cuarentena”. Esto también se incluyó en audiovisuales pornográficos animados.

Otra de las categorías que actualmente ha tomado fuerza son los videos ASMR (respuesta sensorial meridiana autónoma) sexuales. Es decir, hombres y mujeres solo realizando susurros, ruidos leves o roces.

Todas las páginas pornográficas, incluidas las más visitadas en Ecuador, tienen un espacio para esta clase de audiovisuales. Las plataformas llaman a este tipo de contenido “porno sensorial”.

Ciberdelincuentes al acecho de usuarios de sitios web pornográficos

Según un estudio de la empresa de ciberseguridad Kaspesky Lab, los troyanos bancarios disfrazados de reproductores de video porno ocupan el segundo lugar entre los tipos más extendidos de malware accionado por la pornografía.

Le siguen el malware con acceso root y el ransomware. Este último, en muchos casos, utiliza tácticas de scareware: un programa malicioso en la PC que bloquea la pantalla y muestra un mensaje que indica que se ha detectado contenido ilegal y, por lo tanto, el dispositivo se ha bloqueado. Para desbloquearlo, la víctima debe pagar un “rescate”. Sin embargo, sitios como Pornhub aseguran ser seguros y que siempre “trabajan” para “mejorar” sus seguridades.

La investigación de Kaspersky también afirma que el 19 % de los hombres latinoamericanos, incluidos los ecuatorianos, admitía ver contenido para adultos en el computador de su trabajo en 2019.

De acuerdo con el sondeo, quienes llevan la delantera en este ámbito son los peruanos (26 %), seguidos por brasileños (24 %) y mexicanos y argentinos, con el 19 %. En tanto, quienes menos aseguran mirar fotos y videos de índole sexual en la oficina son chilenos (14 %) y colombianos (12 %). (I)