Zoila Delgado tiene 51 años y labora en el área de limpieza de una imprenta en Guayaquil. Ella percibe el salario básico de $ 482 cada mes.
Su sueño es tener un sueldo del doble de lo que gana, es decir, $ 964. “Me gustaría ganar más, pero yo no tengo título universitario, entonces no puedo aspirar a más”, señala la mujer.
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Ella vive sola en el sur de la urbe y asegura que el ingreso económico no le alcanza.
La expectativa salarial de los ecuatorianos es de $ 818 en lo que va de 2026, de acuerdo con un estudio de Multitrabajos.
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La variación acumulada del salario requerido presenta diferencias frente a los dos años anteriores: en el primer trimestre de 2025 registró un incremento del 1,67 %, mientras que en el primer trimestre de 2024 presentó una disminución del 1,52 %, detalla este informe.
“Durante el primer trimestre de 2026, las expectativas salariales de los talentos mostraron un comportamiento moderado, marcado por dos meses consecutivos de caída y una leve recuperación en marzo. Si bien el salario promedio requerido se ubicó en $ 818, el descenso acumulado del 2,66 % evidencia una postura más cautelosa por parte de los talentos”, enfatiza Miguel Bechara, director de Multitrabajos.com en Jobint.
Estos $ 818 como expectativa salarial son una cifra un poco inferior al valor de la canasta básica, que se ubicó en $ 829,38 para marzo.
“No es una cifra aspiracional, sino más bien una cifra de supervivencia. Cuando vemos que está incluso por debajo de la canasta básica, lo que se evidencia es que muchas personas no están pensando en progresar, sino en alcanzar a cubrir lo mínimo de acuerdo con las ofertas existentes”, argumenta el analista económico Héctor Delgado, quien señala que esto refleja la “realidad ajustada del ecuatoriano promedio”.
Para la abogada laboral Vannessa Velásquez, hay una afectación del mercado laboral. “Hay personas con educación superior, maestrías, que no acceden a un salario sobre el básico. Hay muchos jóvenes que han decidido salir a profesionalizarse y no cuentan con la experiencia. Eso te demuestra la mala calidad del empleo que tenemos hoy en el Ecuador”, apunta.
Salario por posiciones
El estudio muestra que el salario promedio de las posiciones de supervisor y jefe, para marzo, fue de $ 1.254 mensuales, con una disminución del 1,15 % respecto al mes anterior.
En las categorías semisénior y sénior fue de $ 827 por mes, con un aumento del 0,55 %; y en el nivel júnior fue de $ 547 al mes, con una caída del 0,12 %. Esto demuestra una disminución en el segmento júnior del salario promedio pretendido.
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Los sectores con menor caída acumulada fueron tecnología y sistemas, con un descenso del 0,62 %; comercial, con una baja del 1 %; y recursos humanos, con una disminución del 1,37 %. “Estas áreas muestran una evolución más favorable que el promedio júnior, que registra una caída acumulada del 1,61 %”, según el informe.
“El tema de la vida en el país es más costoso. El incremento del costo de la gasolina y de todos los productos de la canasta básica ha hecho que el valor adquisitivo de los salarios en el Ecuador sea mucho más complejo, más contraído”, menciona Velásquez.
Con esto concuerda Delgado, quien añade que los ingresos no crecen al mismo ritmo que los gastos. “Entonces, incluso pequeños aumentos de precios se sienten más”, agrega.
Contratos laborales más aplicados
Según datos del Ministerio del Trabajo, hay cinco contratos laborales con más registros en el país del 1 de enero al 30 de abril de 2026:
- Contrato indefinido (100.170)
- Contrato del sector productivo (54.610)
- Contrato por obra o servicio determinado dentro del giro de negocio (53.589)
- Contrato especial emergente (14.975)
- Contrato de jornada parcial permanente (13.032)
Hay un ítem más de otro tipo de modalidades con 41.197 registros.
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Velásquez indica que el contrato productivo se ha convertido en el segundo más usado.
¿En qué consiste? Este contrato tiene una duración no superior a un año, dentro del cual se podrá acordar un periodo de prueba de hasta 90 días. Si la actividad, labor o servicio contratado así lo requiere, el contrato podrá renovarse por una única ocasión, hasta por el plazo de un año adicional, según el acuerdo ministerial MDT-2020-220.
Delgado puntualiza que los contratos flexibles pueden ser una herramienta positiva si se utilizan correctamente. “El reto está en el equilibrio: flexibilidad con protección. Es decir, generar más empleo sin sacrificar calidad laboral”, menciona Delgado.
En tanto, la abogada Velásquez considera que el gremio agroexportador es un sector que ahora está generando más plazas de empleo. Los datos de la cartera de Estado revelan que las actividades como agricultura, ganadería, comercio, construcción y explotación de minas y petróleo están entre las que más reclutan personal durante los primeros meses. (I)