La pérdida de su abuelita significó un gran dolor para Juan Carlos González, quien hoy la recuerda con mucho amor. Él y otros familiares permanecieron junto a ella hasta el último momento en una sala de velación para los afiliados del IESS, ubicada en la avenida Pedro Menéndez Gilbert y Julián Coronel, en el norte de Guayaquil.

Juan Carlos observó que frente a la sala de ellos estaban velando a otra persona y que, cerca de las 00:00, ya estaban apagando las luces y dejaron al fallecido solo.

Con anterioridad, el personal del lugar les había indicado que en la madrugada no podían salir ni llegar más familiares, por precaución.

“Sí nos dijeron que se cierra la puerta de la sala de velación y que nos quedemos ahí y que no pueden estar llegando más personas en la madrugada. El portón también se cierra. Siento que es una medida de protección, porque en ese momento las personas están vulnerables por el dolor, y para los delincuentes es más fácil”, cuenta González.

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Y la historia se repite. El 3 de abril falleció la mamá de Narcisa Alarcón y la velaron en Jardines de la Esperanza. Narcisa y catorce personas más permanecieron hasta el amanecer, pero les comunicaron que desde las 00:00 no podían ingresar más familiares, como medida de seguridad.

“Entrar al edificio solo se puede hasta las doce de la noche, por la seguridad. Piden identificación y la anotan. Incluso nos fueron a preguntar dos veces si no había novedades (...). Yo me siento preocupada, tensa, nerviosa, porque no sabemos lo que pueda suceder con tantos asaltos. Pero ese día vimos bastantes medidas de seguridad”, detalla Alarcón.

La permanencia en las salas de velación varía de acuerdo a las medidas de cada camposanto.

Por ejemplo, en Parque de la Paz, el promedio de estancia es hasta las 00:00, y fue igual en el 2021. Aunque los familiares pueden permanecer en el interior, se recomienda asegurar la sala y no salir de ella, dijo un colaborador de esa empresa.

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Poseen cuatro centros de velación, ubicados en la Aurora, la Alborada, al sur y en Durán. En 2021, tuvieron un promedio mensual de 126 velaciones; en lo que va del 2022 se incrementó a 150.

En Parque de la Paz registran un promedio de 150 velaciones mensuales en lo que va del 2022. Foto: José Beltrán. Foto: El Universo

En la Junta de Beneficencia el panorama cambió de un año a otro. En 2021, el 80 % de los servicios fueron ocupados las 24 horas del día y solo el 20 % decidía retirarse después de la medianoche y regresar temprano. Este año, el 80 % es el porcentaje de los que se van a sus casas entre las 00:00 y las 02:00, y retornan a las 07:00.

“En pocos casos (20 %) se queda toda la noche la familia íntima del difunto”, dice Carlos Espinel, gerente de Operaciones de Cementerios de la Junta de Beneficencia, quien añade que el uso de los espacios se ha incrementado.

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El padre de Xavier Villavicencio fue velado en ese sitio y le aconsejaron encerrarse por precaución en caso de quedarse.

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Este Diario realizó un recorrido la noche del 9 de mayo. Constató que pasadas las 23:00 aún había personas velando a sus familiares en las salas de la Junta de Beneficencia, aunque no eran muchas en comparación con las que había a las 21:00.

También se evidenció que los guardias de seguridad de varios camposantos están muy alertas a la llegada de cualquier vehículo. De hecho, uno de ellos cerró con rapidez la puerta al ver a este equipo periodístico de lejos, pensando que era otro tipo de situación.

En las salas de velación solidarias, en Pedro Moncayo, entre Piedrahíta y Julián Coronel, pasadas las 22:30 disminuía la cantidad de personas. Foto: José Beltrán. Foto: El Universo

Según cifras de la Policía Nacional, desde el 1 de enero hasta el 6 de mayo se han registrado 7.121 robos en la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), que corresponden a 3.498 robos a personas, 1.220 asaltos a carros, 916 a motos, 849 a accesorios, 388 a domicilios, 249 a unidades económicas (bancos, cooperativas) y uno en ejes viales.

En tanto, en Jardines de la Esperanza no se notan cambios en la permanencia de los usuarios, pero sí en la inclinación por los servicios para precautelar la seguridad.

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Aquellos que tenían precontratado un paquete de capilla ardiente, es decir, para velar en el domicilio, lo cambiaron para hacerlo en una sala de velación.

“Hemos percibido un cambio notable, y es importante mencionarlo en cuanto a las velaciones: es que los guayaquileños tradicionalmente han velado a sus seres queridos en casa, en lo que se denomina ‘capilla ardiente’; pero, producto del aumento de la inseguridad en el país, muchos clientes han optado por velar a sus familiares en sala, dentro de nuestras instalaciones. Muchos clientes que han tenido su paquete de capilla ardiente precontratado nos han manifestado esta preocupación, por lo que actualmente Jardines de Esperanza ha optado por brindarle la oportunidad al cliente de cambiar la velación en domicilio por velación en Jardines de Esperanza con sala”, señala Gisella Quizhpe, gerente de Servicios y Operaciones de Jardines de la Esperanza.

En ese camposanto hay un promedio de 80 personas por sala y 2.500 visitantes diarios al Parque Recordatorio. Poseen catorce salas en Guayaquil y dos en Milagro. (I)