<b>Por Sonia Yánez Blum</b> (X: <a href="https://x.com/soniayanezblum?lang=es" rel="" title="https://x.com/soniayanezblum?lang=es">@soniayanezblum</a>)Desde que vivo en Europa, mis días se inician con una taza de café en la mano y los titulares comerciales de Estados Unidos en la pantalla.No por costumbre, sino por necesidad.Trabajo con clientes en Ecuador, tengo familia allá, y parte de mis responsabilidades profesionales implican estar al tanto -en tiempo real- de las comunicaciones oficiales de EE. UU. sobre comercio internacional.Esta crisis arancelaria no es solo un titular para mí. Es parte de mi día a día.Y como especialista en gestión de crisis y estrategias de comunicación, me veo en la necesidad de analizar no solo el fondo de esta disputa, sino la forma: cómo cada actor comunica su postura y cómo esto moldea la percepción internacional y el impacto económico.La UE ha optado por una estrategia de comunicación calculada y técnica, proyectando un equilibrio entre diplomacia y defensa de intereses.El discurso chino es directo: no se trata solo de comercio, sino de soberanía.EE. UU., liderado por una estrategia altamente polarizadora, usa canales no tradicionales como Truth Social para emitir anuncios clave.Cuando hablamos de estrategias de comunicación en crisis internacionales, no se trata solo de lo que se dice, sino de cómo se dice, dónde se dice y a quién se dice.En un mundo donde la percepción influye en la bolsa de valores, y una declaración puede mover los mercados, cada palabra cuenta.La crisis arancelaria entre EE. UU., China y la UE revela tres estilos comunicacionales clave:Desde este rincón europeo, viendo a mi país desde la distancia y conectada a tres husos horarios, observo una lección clave:<b>La narrativa no es un accesorio, es el eje de la influencia global.</b>Y en tiempos de crisis, comunicar con estrategia es tan vital como negociar con firmeza.Por eso, para quienes trabajamos en comunicación, relaciones internacionales o negocios globales, esta crisis no es ajena. Es un recordatorio poderoso de que, en el tablero geopolítico, el mensaje puede valer tanto como la medida. (O)