Un reciente estudio realizado por Jacobus de Waard, investigador de la Universidad de Las Américas (UDLA), en colaboración con científicos de la Universidad Central, revela que puede existir una relación entre la presencia de las “células T de memoria” del sistema inmunitario y una baja probabilidad de contagio de COVID-19 o baja posibilidad de que la infección desarrolle un cuadro clínico grave.

Estas células fueron encontradas en pacientes sin exposición comprobada al virus SARS-CoV-2. Para el estudio se seleccionó un grupo de 32 individuos, 17 de ellos permanecieron en aislamiento estricto durante la pandemia y 15 tuvieron COVID 19.

Mediante pruebas de anticuerpos, se determinó que, efectivamente, ninguno de los 17 había estado en contacto con el virus y todos carecían anticuerpos específicos contra el virus SARS-CoV-2.

Posteriormente, se realizó una prueba para identificar la posible presencia de células T de memoria que mostrarían una acción contra el SARS-CoV-2 en su sistema inmunológico. Los resultados mostraron que, aunque ninguno de ellos sufrió un contagio por COVID-19, ocho de los 17 (45% del grupo de estudio) contaban con células T de memoria, las cuales se activan cuando una persona entra en contacto con el virus.

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Cuando una persona ha sido contagiada, el cuerpo desarrolla un primer tipo de respuesta inmunológica inmediata mediante anticuerpos IgG e IgM. Sin embargo, la comunidad científica aún debate sobre la permanencia en el tiempo de este tipo de anticuerpos.

Pero no solamente tienen relevancia los anticuerpos que usa el cuerpo para defenderse contra una infección. Hay una segunda respuesta inmune, la mediada por células T, la cual da lugar a la generación de células T de memoria frente a la infección. Esta defensa inmunológica puede persistir durante años y protegería al individuo de futuros contagios.

Según esta investigación, cuyos resultados fueron publicados en International Journal of Infectious Diseases, una parte de la población ecuatoriana podría tener una “preinmunidad”.

Jacobus de Waard, investigador de la Universidad de Las Américas y autor principal del estudio. Foto: Cortesía UDLA

¿Qué significan estos hallazgos para aquellos individuos que poseen una respuesta de células T de memoria?

Esta “preinmunidad” podría estar relacionada con una baja probabilidad de contagio o, en caso de un contagio, una probabilidad más baja de desarrollar una enfermedad sintomática.

De acuerdo a de Waard, la presencia de células T en pacientes aún no contagiados podría deberse a exposiciones pasadas a otros tipos de virus similares, por lo que el sistema inmune sería capaz de recordar otros cuatro tipos de coronavirus que han estado en circulación desde hace mucho tiempo entre los humanos, los cuales están relacionados con infecciones leves del tracto respiratorio superior, causando síntomas de resfriado común.

Hasta ahora, los resultados de la investigación sugieren una relación entre la preexistencia de células T de memoria y personas que aparentemente no han desarrollado síntomas o únicamente síntomas leves compatibles con la COVID-19.

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Una segunda etapa del estudio aumentará el número de participantes para determinar, a mayor escala, la presencia de células T de memoria en población aún no contagiada y que, en teoría, podrían estar protegidos del contagio. “Nos encontramos en la búsqueda de voluntarios para este estudio”, menciona el investigador.

Demostrar la existencia de una preinmunidad en una parte de la población puede tener consecuencias positivas para los programas de inmunización.

Además, es posible que estas personas, con una sola dosis de la vacuna, desarrollen una inmunidad completa, anticuerpos e inmunidad celular.

Los candidatos para ser incluidos en el estudio deben haber convivido con personas con COVID-19, pero nunca haber desarrollado los síntomas de la enfermedad para determinar si en estas personas existe una preinmunidad que los protegió contra la infección del virus.

En las próximas semanas se abrirá una página web donde los voluntarios podrán inscribirse para una prueba de detección de células T de memoria específica contra SARS-CoV-2.

Vacunación a paso lento

Los resultados de esta investigación se conocen al año de que Ecuador haya declarado cuarentena obligatoria para reducir el impacto del COVID-19 que ha sido devastador. Hasta hoy se registran 296.841 contagios y un total de 16.105 fallecidos (incluido los probables), según cifras del Gobierno Nacional.

A la par se realiza el plan de vacunación contra el virus. Sin embargo, ha habido críticas a este proceso que con corte al 09 de marzo ha inoculado a 69.030 ecuatorianos con primeras dosis.

En el sitio web www.planvacunarse.ec se detalla que hasta abril el Ecuador habrá recibido 3′132.190 dosis de varios laboratorios, las que servirían para inmunizar a 1′566.095 personas en todo el país. En esas cifras se incluyen aquellas aplicadas en la fase cero (de prueba) y las que se pondrán en la primera fase a todo el personal de salud, de la tercera edad y de primera línea (policías, militares, servidores de sectores estratégicos). (I)