Andersson Boscán afirma que ha cambiado de país dos veces para buscar la seguridad que “perdieron” él y su familia en Ecuador. El periodista, su esposa y sus dos hijas dejaron el país, el pasado 25 de julio, por amenazas contra su vida, según dice, debido a las revelaciones que realizó el medio digital La Posta con la investigación llamada Gran Padrino, donde se vinculó a Rubén Cherres, amigo del cuñado del presidente Guillermo Lasso, con una estructura de corrupción en empresas públicas.

Boscán, en entrevista con EL UNIVERSO, indica que ha sido complicado su “exilio”, en especial para sus hijas. Critica la actuación de varios fiscales que anunciaron una investigación en contra de La Posta y rechaza el actual ambiente de inseguridad que rodea al periodismo de investigación y que, a juicio del periodista, ha sido impulsado por el actual Gobierno.

¿Cómo ha tomado su familia y usted de forma personal la salida de Ecuador y radicarse, temporalmente, en otro país?

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Nuestra situación es como la de cualquier periodista exiliado. Tenemos la ventaja de estar todos juntos y sanos, pero vivimos en una constante agitación, cambiándonos de ciudad, de país. A nuestra salida tuvimos seguimientos en el primer país al que llegamos. Estamos tranquilos, pero tenemos que mirar hacia atrás cada vez que salimos a la calle.

El pasado 29 de agosto, el Gobierno emitió un comunicado en el que calificó de “maliciosas” las aseveraciones que usted hizo sobre que en uno de los celulares encontrados en el crimen de Rubén Cherres se hallaron fotografías de seguimiento a usted y a su familia, y por ello responsabilizó al presidente Lasso por lo que pudiera ocurrir con su vida. ¿Cuál es su postura sobre este comunicado?

En el comunicado no se atreven a decir o calificar de falsos los hechos. Aseguran que es un relato perverso, pero ni siquiera el Gobierno se atreve a decir que es falso porque sabe que no lo es.

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El Gobierno ha estado al tanto de las amenazas contra mi familia, contra (Fernando) Villavicencio y contra el coronel (José Luis) Erazo.

En ese comunicado solo resume a un Gobierno que saca la cabeza del suelo más que nada por la vergüenza de haber tenido información de un atentado de uno de sus aliados, Fernando Villavicencio, y no haber hecho nada. La vida nuestra le importa muy poco.

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La Posta acude a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para pedir que el Estado los proteja

El Gobierno dice que a Andersson Boscán sí se le otorgó una cápsula de seguridad cuando se denunciaron las amenazas. ¿Hubo protección del Estado?

No. Es falso. Yo he sido por muchos años, y por distintas amenazas, testigo protegido de la Fiscalía, que no es el Gobierno. Y aunque la protección la dan policías nacionales, la protección está a cargo de la Fiscalía. El Gobierno nunca me ofreció protección de ningún tipo ni tampoco la hubiese aceptado.

El índice de riesgo que tenía yo era muy parecido al de Fernando Villavicencio. Un 95 %. Las solicitudes que se hicieron para incrementar mi seguridad fueron siempre negadas por la Policía, que esa sí controla el Gobierno.

¿Qué se encontró en el celular de Cherres?

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Hubo un seguimiento detallado no solo contra mí, que siempre he sido objeto de seguimiento, sino también a mi esposa, a mis hijas. Esto lo encontró nuestro equipo de investigación porque la Fiscalía se negaba a revisarlo, a abrir una investigación.

Había la ruta que tomábamos para ir al jardín de infantes, la entrada y salida de la oficina, a las actividades de mi suegra. Un seguimiento completo a nuestra familia.

Entre más de 7.000 fotos había una carpeta que había sido comprimida en zip que no se ha determinado de dónde provino, aunque es muy probable que haya sido entregada por la propia seguridad que se me había asignado (por parte de la Fiscalía). Son muchas cosas que se deben investigar y no quiero precipitarme, pero era una carpeta zip que estaba en manos del mejor amigo del cuñado del presidente.

Esto nos demostró que el Gobierno estaba confabulado con un interés mafioso y estaba esperando que otro hiciera el trabajo sucio y obtener un resultado que a ellos no les desagrada (muerte de Boscán).

Esa información no fue revelada ni por la Policía ni por la Fiscalía. ¿Cómo la consiguieron?

Lo normal es que los periodistas de investigación tengamos acceso a información a la que cualquiera no tiene acceso. Lo normal es que los periodistas de investigación consigamos información que no quieren que sea revelada o que alguien decidió ocultar.

Para esto contamos, no siempre, con la ayuda de policías, fiscales honestos que te dan una alerta.

La Fiscalía no abrió una investigación por sus denuncias de amenazas, pero anunció una contra La Posta por presuntos delitos económicos y ya hay otra por revelar información reservada...

Es injusto a veces decir la Fiscalía, ya que está compuesta de muchos fiscales y no todos son lo mismo. En el caso de los fiscales que han abierto investigaciones contra La Posta es claro que no tienen la preparación para entender cuál es el rol de la prensa. Creen que el enemigo es el que publica y no las organizaciones delictivas.

Sí es lamentable que la fiscal general del Estado no haya tomado una postura sobre defender la libertad de expresión y no haya tomado correctivos con sus subordinados.

Ustedes han acudido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para exigir la protección del Estado ecuatoriano. ¿Qué expectativas tienen?

Altas. Ellos vienen conociendo nuestro caso de forma oficial hace más de un año y que ingresó a la Comisión el día de ayer. Creemos que en pocos días y semanas tendremos noticias. Queremos acciones a largo plazo, ya que el gobierno de Guillermo Lasso se acaba en tres meses, pero sus violaciones a la libertad de expresión deben ser investigadas.

¿Con la salida del gobierno de Lasso cree que estarán las condiciones para que regrese al país?

Nuestra principal amenaza (para su vida) es el gobierno de Guillermo Lasso. No hay mayor amenaza delictiva que el Gobierno. La salida de Lasso abrirá la posibilidad de hablar de un retorno anticipado al Ecuador.

Sin embargo, el Gobierno tiene tantas conexiones y ramificaciones y no solo con el poder político sino con estructuras criminales y es algo que también debemos valorar en su momento.

‘Fiscalía acompañó a Andersson Boscán hasta su salida del país’, dice Jeanine Cruz, presidenta del Consejo de Comunicación

¿Actualmente tiene más temor del actual Gobierno que de las bandas delictivas?

Sí. Actualmente yo no encuentro diferencia entre las bandas delictivas que nos amenazan o las amenazas del Gobierno.

Ustedes denunciaron que un grupo armado había ingresado al país para atentar contra sus vidas. ¿Qué pasó con esta denuncia?

Nosotros denunciamos esa alerta, así como la contratación de un grupo local para atentar contra nuestra vida. La denuncia se puso hace más de un mes y no se ha movido un solo papel en la Fiscalía.

De Andersson Boscán se ha dicho que es correísta, lassista, anticorreísta e incluso morenista para deslegitimar las investigaciones en las que ha participado. ¿Cómo toma estas críticas?

Nos acusan de responder a todos porque no respondemos a nadie. En Ecuador es muy complejo imaginar un periodismo libre. La Posta, otros medios y muchos periodistas han dado muestra de real independencia. La mejor muestra es que en algún momento de nuestra carrera algún partido nos ha acusado de pertenecer a otro partido.

El expresidente Rafael Correa mostró su solidaridad con La Posta y con usted por las amenazas por la investigación Gran Padrino…

Me parecería canalla de mi parte despreciar un gesto de solidaridad venga de donde venga y lo recibo sin ponerle calificativos, pero esta es una tragedia personal que la política no debería capitalizar.

Quiénes son los periodistas Andersson Boscán y Mónica Velásquez que dejaron el país por amenazas

Cambiarse de país no es fácil y peor dos veces. Conlleva no solo un desafío emocional, sino económico. ¿Cómo mantiene a su familia?

Unas vacaciones cortas siempre resultan un gran esfuerzo y ahora imagínate un exilio que conlleva un esfuerzo mucho mayor. Tengo la ventaja de tener una compañía detrás de mí que me ayuda en gran parte de los esfuerzos y que no sea más duro para mis hijas.

Gracias a Dios la economía no es la mayor preocupación, pero sí que este tiempo sea lo menos traumante para mis hijas. (I)