Varias especies de plantas ornamentales del género Thunbergia se han convertido en una amenaza emergente para los ecosistemas forestales del país, especialmente en la región andina.
Así lo revela un estudio realizado por científicos de las universidades Espíritu Santo (UEES), de Chile, Tecnológica Indoamérica y Botanic Institute of Barcelona (IBB) y del Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio).
Esta investigación, elaborada por Ana Reyes-Hernández, Ileana Herrera, Anahí Vargas, Nora H. Oleas, Josué Álvarez y Jordi López-Pujol, constituye la primera evaluación a escala nacional sobre la presencia, distribución y estado de invasión de estas especies en Ecuador.
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Los resultados evidencian que su uso ornamental ha facilitado su expansión fuera de jardines y espacios urbanos hacia hábitats naturales, señala el Inabio en un comunicado.
La institución pública destaca que este estudio confirmó la presencia de cinco especies de Thunbergia en el país, todas introducidas con fines ornamentales. De estas, tres han sido categorizadas como invasoras: Thunbergia alata (llamada susanita), Thunbergia fragrans y Thunbergia grandiflora.
El estudio determina que estas plantas, originarias de África, Asia y Australia, son apreciadas por sus flores vistosas, pero poseen características que favorecen su rápida propagación, como crecimiento acelerado, alta capacidad de reproducción y tolerancia a distintos ambientes.
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Por ello, se detalla que no solo se encuentran en jardines o zonas urbanas, sino también en estado silvestre, incluso en áreas protegidas. También, el estudio destaca que "más del 75 % de los registros corresponden a susanita, la cual presenta evidencia clara de naturalización e invasión, especialmente en los Andes".
Esta especie, según la investigación, puede cubrir árboles y vegetación nativa, generando impactos como caída de árboles, reducción de la regeneración natural y alteración de la estructura del bosque.
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Además, se identificó que muchas poblaciones se encuentran cerca de bordes de bosque, lo que “sugiere un proceso activo de expansión desde áreas intervenidas hacia ecosistemas naturales”, apunta el Inabio.
Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación es el papel de la ciencia ciudadana en la identificación de estas especies: "Cerca del 90 % de los registros proviene de plataformas como iNaturalist, lo que demuestra el valor de la participación ciudadana en el monitoreo de la biodiversidad", destaca la institución pública.
En el país, según el Inabio, la horticultura representa una vía importante para la introducción de plantas no nativas, reflejando patrones globales. Un catálogo nacional reciente de flora vascular no nativa documentó 1.260 taxones exóticos para el Ecuador continental.
De estos últimos, 486 se encuentran en estado silvestre. El uso ornamental es el más frecuente, representando el 42 % de los taxones silvestres.
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El Inabio señala que la región andina alberga la mayor riqueza de plantas no nativas, incluidas las ornamentales, probablemente “debido a su alta densidad de población humana, rutas comerciales históricas y altos niveles de perturbación del hábitat”.
A pesar de la relevancia ecológica de las plantas ornamentales en la flora no nativa del país, actualmente —expone la entidad ambiental— no existen listas negras nacionales ni restricciones comerciales internas para las ornamentales invasoras, lo que significa que muchas de estas especies “siguen estando disponibles libremente en mercados hortícolas y jardines”.
Los investigadores advierten que Ecuador aún no cuenta con regulaciones específicas para restringir la comercialización de estas plantas, lo que incrementa el riesgo de nuevas introducciones.
Ante ello, se sugiere implementar listas de especies invasoras restringidas, fortalecer el monitoreo en áreas protegidas, promover campañas de educación ambiental y regular el comercio de especies ornamentales. (I)

















