Verónica Morales ama la gastronomía y el arte. Su pasión ha traspasado las fronteras de nuestro país, una historia de amor la hizo dejar Ecuador para comenzar a residir en Burlington, en el estado de Kentucky, EE. UU.

“Soy de Guayaquil, nací y crecí en Guayaquil”, comenta Morales. En un inicio se dedicó a estudiar licenciatura en Turismo y Hotelería en la Universidad Politécnica del Litoral. Sin embargo, sentía que le faltaba algo más, fue allí cuando descubrió la cocina. “Realmente yo no sabía cocinar, así que me metí a unos cursos de cocina con María Agustina Mendoza en el Centro Sudamericano de Alta Cocina, después de terminar la carrera”, cuenta Morales. Posteriormente, empezó a estudiar cocina en La Escuela de los Chefs.

Sus estudios, que no solo han sido en Ecuador, ya que también estudió en España, la llevaron a trabajar en varios hoteles de la ciudad, como el Oro Verde, Sheraton y La Fontana. Asimismo, mientras cursaba su maestría en Europa, fue parte de cocinas de hoteles y restaurantes extranjeros. Antes de dejar Ecuador, fue directora de La Escuela de los Chefs de Manta.

Morales abandonó Ecuador con su actual esposo, quien es originario de Kentucky, EE. UU. Sin embargo, al comenzar su estadía en ese país sabía que le faltaba mostrar su pasión por la gastronomía.

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“Fue como nacer otra vez, fue como empezar de cero, yo tenía una deficiencia en mi carrera, y era que mi inglés era muy malo. Cuando yo llegué tuve que aprender la lengua, eso fue lo más difícil y empezar a hacer nuevas amistades, no había muchos latinos en esa época. Incluso los cursos de inglés estaban llenos de japoneses, entonces no tenía cómo hablar español por ningún lado”, recuerda Morales.

En 2013 abrió su negocio, la cafetería Battaglia Deli, denominada de esa forma por el apellido de su esposo, un nombre muy reconocido en la zona donde vive.

Sánduche de pavo de Battaglia Deli.

“Yo quería empezar de abajo con algo pequeño, algo que lo pudiera manejar yo. Encontré un lugar cerca de mi casa que era una pastelería. Yo la compré y la convertí en un Deli Café”, agrega Morales.

El local tiene una mezcla de comidas y elementos internacionales, cuya especialidad son los sánduches. Además de ofrecer a los clientes una variedad de opciones saludables. De acuerdo con Verónica, es un sitio donde se consume mucha comida rápida y era necesario un lugar con comida sana. Además, ofrece café ecuatoriano.

Ensala al pesto de la cafetería.

“Nosotros hemos hecho festivales en los cuales he ido integrando cocina ecuatoriana porque en esta área las personas son muy apegadas a sus tradiciones. Por ende, para que consuman estos productos necesito ir educándolos, hacíamos festivales con cebiches, que les gusta mucho”, refiere Morales.

En 2016, cuando hubo el terremoto en Ecuador, Verónica decidió hacer un festival ecuatoriano con el fin de recaudar fondos para los damnificados. “Busqué a todos los ecuatorianos que conocía y les pedí que contribuyeran con el mejor plato ecuatoriano que pudieran hacer”, indica Morales.

Además de la cafetería, Verónica está a cargo del bar del club YMCA y trabaja en una aerolínea.

Volver a las raíces

Actualmente su familia tiene la intención de regresar al Ecuador. “Ahora tenemos la intención de volver a Ecuador, hemos comprado una finca en la sierra, mi esposo quiere venderlo todo aquí e irnos para allá. Queremos poner una pequeña hostería y hacerlo todo un poco más tranquilo. Ese es nuestro plan”, comenta Morales. (I)