Las calles de Quevedo amanencieron este jueves sin servicio de buses. Las 190 unidades que cubren las quince líneas de transporte urbano suspendieron sus servicios de manera indefinida.
La medida, que incluye a siete cooperativas que operan en el cantón, ha dejado a miles de usuarios en la incertidumbre, obligándolos a elegir entre extenuantes caminatas bajo el sol o el pago de tarifas de taxi que muchos consideran prohibitivas.
Para Nancy Mina, habitante de la cooperativa de vivienda 20 en la parroquia Venus, la paralización representó un golpe directo a su tiempo y economía.
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Mina tuvo que caminar 90 minutos para llegar al Shopping Center y realizar un trámite.
“No pude coger un taxi porque cobran mínimo 3 dólares. Me ha tomado una hora y media venir y me espera lo mismo de regreso. No estoy de acuerdo con el incremento; todo sube, pero el sueldo no”, lamentó la usuaria, quien además cuestionó la calidad actual del servicio.
La situación no fue distinta para quienes llegaban de cantones vecinos. Anita Cedeño, proveniente de Buena Fe, se mostró sorprendida al no encontrar buses para movilizarse al centro.
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José Rivera, presidente de la transportación urbana de Quevedo, evitó calificar la medida como una paralización, utilizando en su lugar el término “optimización de recursos”.
El dirigente sostuvo que la situación financiera del sector es crítica e insostenible.
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Los transportistas justifican la medida basándose en tres pilares de crisis como los costos operativos, el incremento del combustible y el mantenimiento de las unidades.
El pago de las denominadas “vacunas” a extorsionadores es otro problema que los aqueja y el estado de las vías que deteriora los vehículos.
Según cifras del gremio, el gasto corriente diario de un bus asciende a los 105 dólares, una cifra que, aseguran, supera los ingresos actuales en muchos de los casos llegan a 60 dólares.
Mientras los transportistas advierten que el servicio no se reanudará hasta que exista un compromiso formal para revisar la tarifa, la administración municipal no ha emitido un pronunciamiento oficial que calme las tensiones.
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La población se debate entre la necesidad de un transporte eficiente y la imposibilidad de pagar más en una economía familiar ya golpeada. Por ahora, Quevedo deberá prepararse para más jornadas de caminatas, mientras el Municipio y los transportistas no logren sentarse a negociar una “tarifa técnica” que destrabe el conflicto. (I)


